(Alexander González) El Alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, tras habérsele vinculado con el ex-dirigente estudiantil Lorent Saleh, conversó en exclusiva con el periodista motatanense Héctor Pereira, quien labora en el diario digital Atodomomento, para fijar posición al respecto y “hablar clarito”, como él mismo dice.
El gobernante capitalino aseguró estar tranquilo, a pesar del supuesto plan que adelanta el Gobierno de Nicolás Maduro para hacerlo preso. Ledezma cree que es tiempo para una nueva etapa de unidad en la oposición venezolana, que, a su criterio, busca “movilizar la emoción” y ganar las elecciones parlamentarias de 2015.
¿Qué le hace pensar que esta vez se trata de un plan para encerrarlo?
“Es verdad que a mí siempre se me ha descalificado con sobrenombres y me han insultado con epítetos en la televisión, que me han allanado las oficinas, me han amenazado con juicios de desacato y citas en la Fiscalía hasta por presunta traición a la patria, pero en los últimos días me han tratado de vincular con un joven que presenta unos planes indefendibles, con los que yo no tengo nada que ver”.
Ya que menciona a Lorent Saleh ¿Cómo resumiría su relación con él?
“Nada. Es un joven que conocí en 2010 o 2011, y que, en algún momento me apoyó. Pero, si esos planes que él menciona en los videos que ha mostrado el Gobierno los quería llevar adelante, eso es indefendible, y yo nada tengo que ver con ese tipo de planes”.
Sin embargo, el Gobierno ha exhibido una fotografía de ustedes dos juntos y ha hablado de “cercanía” entre ambos.
“Sí, el hecho de que yo aparezca en esa fotografía no quiere decir que yo tenga algo que ver con los planes de ese muchacho. Esa foto la tomaron cuando yo participé como invitado en un brindis de Acción Democrática en 2011. Imagínese usted cuántas fotos no le hacen a uno. Eso no prueba nada”.
¿Usted cree que el tono de la protesta y la llamada resistencia ha bajado?
“El tono de protesta lo pone el Gobierno cuando amenaza, persigue y enerva el ánimo de quienes todavía mantenemos la serenidad ante las provocaciones. Pero, gracias a la capacidad de lucha de los venezolanos, es que aquí no se ha instalado una dictadura. Este es un país que vive protestando. No es necesario andar metido en una gigantesca movilización o marcha; hay protestas a diario, pequeñas y focales”.
Tras meses de protestas, guarimbas, barricadas y enfrentamientos ¿Cuál es su lectura?
“Que ninguna lucha es en vano; todo esfuerzo deja su resultado. Que las batallas por sí solas no producen un desenlace definitivo. Sigamos en la lucha por rescatar la democracia”.
¿Traerá Jesús “Chúo” Torrealba ese nuevo aliento a la protesta?
“Con Chúo Torrealba se abre una nueva etapa de la unidad: la alternativa debe consolidarse y practicarse en la calle, luchando al lado del pueblo. No habrá solo una agenda electoral, sino social; vamos a ensayar el concepto de unidad en la calle”.
Usted auspició el término “encerrona” dentro de la MUD. ¿Cuál es su balance de estas reuniones?
“En lo personal me siento satisfecho. Con el nuevo secretario se concreta el relanzamiento de la alternativa y demostramos que la unidad perfecta es posible, porque las decisiones fueron tomadas por unanimidad, y no se trata de un mensaje único, sino de encontrar lo que nos une”.
Había pedido usted a Henrique Capriles y María Corina “hablar clarito”. ¿Lo hicieron?
“Sí, y cada día está cantando más claro el gallo y eso lo pide la gente. La unidad es como una coral, hay tenores, sopranos y barítonos; y las voces separadas no dan buen tono, así que nos toca afinar nuestras voces”.
¿Cuál es el objetivo principal de la MUD?
“Hay que conquistar a los chavistas no maduristas. Demostrarles que este es un país inmensamente rico empobrecido, y mientras que para el Gobierno la pobreza es una condición a la que hay que hacerle halago, nosotros la vemos como una situación que se debe mejorar. De cara a las parlamentarias, hay que movilizar la emoción, los votos de mañana hay que bregarlos desde hoy”.
Asume el calificativo de radical
El alcalde no le huye al calificativo de radical; lo asume y defiende que este no es sinónimo de intolerancia sino de firmeza, esa que dice tener frente a la “mentira y el despilfarro del Gobierno”. Cree que Venezuela debe librarse del “salvacionismo”, de la creencia “en un falso mesías que llegará una madrugada para salvarnos”.













