El economista e investigador Víctor Álvarez explica sus argumentos para sincerar el debate sobre el precio del combustible en Venezuela, el cual desde su criterio suma montos extraordinariamente altos que pudieran ser reorientados a atender necesidades sociales insatisfechas
(Alexander González) Para el investigador, economista y ex ministro de Industrias Básica y Minería, Víctor Álvarez, las actuales restricciones presupuestarias que confronta el gobierno nacional hacen propicia la ocasión para debatir sobre las gratuidades y subsidios indebidos, que ejercen una fuerte presión sobre el déficit fiscal y, por lo tanto, deberían ser revisados y rectificados con el fin de evolucionar de la actual cultura rentista hacia una nueva cultura tributaria.
“Si en Venezuela se quiere superar la cultura rentista, que celebra la eliminación de los peajes, el subsidio a la gasolina, al gas, la electricidad, al agua y siempre espera que todo lo pague el petróleo, el país tiene que evolucionar hacia una nueva cultura tributaria y estar conscientes de la necesidad de transformar esos subsidios regresivos en impuestos progresivos que faciliten una distribución progresiva y más equitativa de la riqueza”. Acotó que para cerrar el déficit fiscal el gobierno puede apelar al camino largo de la reforma tributaria y el perfeccionamiento de los mecanismos de recaudación, o irse por la vía corta de la devaluación con fines fiscales, tal como lo ha hecho en otras ocasiones.
Álvarez explica que la devaluación le posibilita al fisco obtener en el acto más bolívares al vender el ingreso petrolero (más de $ 95.000 millones en 2012) no a 6.30 Bs/$ sino al doble, tal como lo está haciendo en las subastas de divisas. “No olvidemos que la principal fuente de ingresos fiscales sigue siendo el ingreso fiscal de origen petrolero. El petróleo se vende en el mercado internacional en dólares y luego esos dólares se convierten en bolívares, a 6.30 Bs/$ según la tasa oficial y a 12 o más en las subastas del Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad). Al ser el Estado venezolano el perceptor del 95% ó más del ingreso en divisas, esa situación provoca que cualquier medida que se adopte de vender los dólares más caros, se traduce de inmediato en una transferencia de recursos del resto de la sociedad que tiene bolívares, a favor del Estado que es el dueño del 95 % de los dólares”.
Subsidio a la gasolina
En un Informe sobre “Perspectivas energéticas mundiales”, la Agencia Internacional de Energía y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico estiman que Venezuela subsidia el 75,3% del costo de la gasolina, equivalente a $15.700 millones, 6,9% del PIB y $689,2 por persona.
Al respecto el economista sostuvo que si comparamos el precio de venta en el mercado interno con el precio de exportación, el subsidio es de $ 11.834 millones anuales. Pero si la comparación se hace con los precios internacionales (que es mayor que el precio de exportación) el subsidio sube a $ 15.700 millones, cifra superior a las transferencias de Pdvsa a las misiones sociales.
“Ahora bien, si comparamos el monto del subsidio solamente para cubrir los costos de producción, sin contar el subsidio a los transportistas y gasolineras, el monto llega a $ 750 millones anuales, equivalente al 15,20 % de la utilidad neta de Pdvsa. En cualquier caso, estamos hablando de montos extraordinariamente altos que pudieran ser reorientados a atender necesidades sociales insatisfechas, tales como el transporte público o viviendas”, recalcó.
El también investigador argumenta que en EE.UU., la Unión Europea y Japón el precio de la gasolina no baja de $ 3,90 el galón de 3,78 litros, en Venezuela la gasolina de 91 octanos se vende a 0,07 Bs/litro y la de 95 octanos a 0,097 Bs/litro. Esto es menos de 2 centavos de dólar por litro. Una botellita de agua mineral cuesta 100 veces más que un litro de gasolina.
“En aquellos países, llenar un tanque de 60 litros cuesta más de 60 dólares, mientras que en Venezuela solo vale 5,80 bolívares, menos de un dólar a la tasa de cambio oficial de 6.30 Bs/$. Si se va a la estación de servicio una vez a la semana, esto significa un subsidio aproximado de 60 dólares, que multiplicado por 52 semanas representa un subsidio de $ 3.120 por vehículo al año. Si multiplicamos este monto por los 4 millones de vehículos particulares y de alquiler que circulan en el territorio nacional, resulta ser que anualmente se destinan 12 mil 480 millones de dólares a subsidiar un consumo de gasolina cada vez más irracional”, indicó.
Aclaró Álvarez que no se trata de vender la gasolina al precio internacional, sino de debatir las consecuencias del que considera es un escandaloso subsidio que estimula el despilfarro del combustible, como también contribuye a incrementar la emisión de gases de efecto invernadero y a colapsar el tráfico en todas las ciudades.
¿A quién beneficia el subsidio a la gasolina?
“El subsidio a la gasolina es una medida que aparentemente favorece a los que menos tienen pero, en realidad, facilita una redistribución regresiva del ingreso que sólo beneficia a los que más tienen. Cuando se destinan cuantiosos recursos públicos para subsidios indirectos que benefician a pobres y ricos por igual, se comete una injusticia redistributiva ya que los más pudientes no necesitan que se les subsidie nada. Las clases de mayores recursos tienen la capacidad económica suficiente para comprar uno o varios vehículos, mientras que los más pobres se ven obligados a trasladarse en un sistema de transporte público cada vez más deficiente”.
El economista sostiene que si se sincera el precio de la gasolina con base en el precio al que se exporta, que es menor al precio internacional, aún se estaría vendiendo la gasolina a precios por debajo del costo al que se vende en la mayoría de países, pero cada año se obtendrían cerca $ 11.834 millones en ingresos adicionales, los cuales bien pudieran ser invertidos en modernizar y ampliar el sistema de transporte público, el cual es utilizado justamente por las personas de menores recursos que no tienen como adquirir un vehículo.
“Las misiones sociales han sido la estrategia del Gobierno para luchar contra el desempleo, la pobreza y la exclusión social. A través de transferencias directas, Pdvsa apoya a casi todas las misiones sociales y programas de desarrollo social que ejecuta el Gobierno. De los 28 millones de venezolanos, el Estado favorece con un subsidio regresivo a la minoría con mayor poder adquisitivo, pues distribuye cerca de 12 mil millones de dólares a los propietarios de 3 millones 635 mil vehículos particulares -a razón de $ 3.120 por vehículo-, mientras que a 25 millones de personas que no poseen vehículo, distribuye 20 mil 549 millones de dólares, lo que equivale a 821,96 dólares p/c anuales”.
Atipopular
Víctor Álvarez señaló que en el imaginario venezolano está muy arraigada la idea de vivir en un país rico que cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo. Por eso considera natural que el precio de la gasolina sea tan barato y lo asume como un derecho adquirido. “Se trata de un subsidio regresivo que, como se ha demostrado, favorece sobre todo a los propietarios de vehículos de alta cilindrada con alto consumo de gasolina, mientras que los más pobres que no tienen carro no se benefician del subsidio, el cual es antipopular”.