En la opinión del exintengrante del gabinete económico del presidente Chávez, en Venezuela el Poder Ejecutivo lo que hace es “tensar aún más las relación” con la AN al presentar un Decreto de Emergencia Económica con el que, entre otros fines, “pretendía o pretende hacer un uso discrecional” de los saldos del presupuesto 2015 y del 2016, sin mayores controles por parte de la AN
(Alexander González). La comisión especial que redactó el informe a propósito del Decreto de Emergencia Económica, emitido por el Ejecutivo Nacional, estuvo integrada por cinco expertos conocedores del área: Felipe Pérez exministro de finanzas, Víctor Álvarez ex ministro de Industria y Minería, Dr Efraín Velásquez por el Consejo de Economía Nacional, Ronald Balza profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y Leonardo Vera profesor de economía de la Universidad Central de Venezuela.
Para el economista Víctor Álvarez, un gobierno puede equivocarse, pero sólo ha fracasado cuando empieza a culpar a otros de sus propios errores”. “En los supuestos del Decreto de Emergencia Económica se afirma erróneamente que ‘las estrategias de desestabilización económica han provocado una caída abrupta de los precios de nuestra principal fuente de ingresos, como lo es el petróleo’. Esta interpretación ignora el comportamiento cíclico de los precios del petróleo, cuya causa esencialmente se debe al curso de la economía mundial, al desequilibrio entre la oferta y la demanda debido al desarrollo de nuevos tipos de petróleo, así como a las tensiones bélicas en los países del Medio Oriente”.
El exministro de Industrias Básicas (en la gestión del Presidente Chávez), explica que lo que está “afectando gravemente los ingresos fiscales y de divisas del país, generando un obstáculo a la ejecución y cumplimiento de los objetivos trazados en el Plan de la Patria,” es la falta de previsión. “Creer que los precios del petróleo siempre seguirían subiendo llevó a crear fondos para gastar todo el ingreso petrolero, en lugar de alimentar el Fondo de Estabilización Macroeconómica, tal como lo ordena el artículo 321 de la Constitución”.
Álvarez reseña que Noruega, un país que hace 50 años era una de las economías más pobres de Europa, pasó a ser, según las Naciones Unidas, la más igualitaria del mundo. La explicación: el ahorro de la renta petrolera para atender las necesidades futuras.
Sin control
Desde la perspectiva del exministro, en Venezuela el Poder Ejecutivo lo que hace es “tensar aún más las relación” con la AN al presentar un Decreto de Emergencia Económica con el que, entre otros fines, “pretendía o pretende hacer un uso discrecional” de los saldos del presupuesto 2015 y del 2016, sin mayores controles por parte de la AN.
“Es un Decreto lleno de contradicciones que agravaría la crisis. Paradójicamente, mientras en el numeral 10 del artículo 2 del mencionado Decreto se plantea: ‘Adoptar las medidas necesarias para estimular la inversión extranjera (…) para la generación de nuevas fuentes de empleo, divisas e ingresos’ -y justo cuando acaba de crear un nuevo Ministerio para la Inversión Extranjera-, en el numeral anterior (9) incluye una medida que espanta y aleja al inversor al plantear que el Ejecutivo Nacional podrá requerir a las personas naturales o jurídicas propietarias o poseedoras, los medios de transporte, canales de distribución, centros de acopio, beneficiadoras, mataderos y demás establecimientos, bienes inmuebles y mercancías que resulten necesarios para garantizar el abastecimiento oportuno de alimentos a los venezolanos, así como otros bienes de primera necesidad”.
Nada de autocrítica
A consideración de Álvarez, el “espíritu autocrítico brilla por su ausencia” en el texto del Decreto. “En lugar de reconocer el fracaso de un modelo basado en la estatización de empresas que eran productivas -pero una vez expropiadas terminaron quebradas por el burocratismo, el seudosindicalismo y la corrupción-, en el numeral 8 plantea sin pudor autocrítico: Requerir a empresas del sector público y privado incrementar sus niveles de producción así como el abastecimiento de determinados insumos a los centros de producción de alimentos o de bienes esenciales, para garantizar la satisfacción de necesidades básicas de las venezolanas y los venezolanos”.
Evadir marco legal
Por otra parte, la solicitud para disponer de los saldos presupuestarios y asignar recursos extraordinarios a proyectos aunque no estén previstos en el presupuesto, así como la dispensa de los requisitos y controles con el argumento de agilizar los procedimientos administrativos referidos a contrataciones públicas, trámites cambiarios e importaciones gubernamentales, refleja - según el economista - la inercia de un gobierno acostumbrado a administrar los recursos públicos sin mayores controles por parte del Poder Legislativo. “Con este Decreto, el Ejecutivo intentó o intenta abrir una vía de escape para evadir el marco legal que rige la actividad económica y evitar el análisis de créditos adicionales y contratos que deben ser aprobados por la AN, la cual ahora está controlada por la oposición”.
¿Decreto era necesario?
Según la Constitución y la Ley de Estados de Excepción, la emergencia económica es una forma de estado de excepción que permite al Gobierno dictar medidas que pueden sobreponerse a las Leyes vigentes en materia económica. Una vez habilitado, el Ejecutivo regula los derechos fundamentales cuyas garantías han sido restringidas, tales como la libertad económica y la propiedad privada. “El Gobierno aspira que la AN apruebe por unanimidad el Estado de Emergencia Económica para adoptar las medidas que permitan atender eficazmente la situación excepcional, extraordinaria y coyuntural por la cual atraviesa la economía venezolana. Pero para adoptar las medidas necesarias para superar la crisis no se necesita ningún Decreto de Emergencia Económica, sino voluntad política para superar la inercia y romper la inacción de un equipo de gobierno que pareciera no comprender la naturaleza de la crisis, ni saber utilizar el importante margen de maniobra que aún tiene el Ejecutivo Nacional para enderezar el rumbo económico del país y evitar perores consecuencias que las ya sufridas por la inmensa mayoría de la población”.
Álvarez sostiene que en lugar de un Decreto de Emergencia Económica hecho a la medida de un Gobierno que quiere evitar el control de una AN ahora en manos de la oposición, el reto que deben asumir tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo es acordar un Programa de Estabilización Económica con Bienestar Social. “El Gobierno tiene al alcance de la mano un conjunto de medidas que lejos de tener un impacto antipopular y generar una crisis de gobernabilidad, más bien crearían el clima de seguridad jurídica y paz laboral que se requiere para estimular una creciente inversión que permita reactivar la producción y superar los problemas de escasez, acaparamiento y especulación que tanto malestar generan en la población”.
¿Cómo atacar la emergencia económica?
Víctor Álvarez señala que una y otra vez solemos escuchar que la situación de la economía está tan grave que no habrá más remedio que aplicar medidas “draconianas” (severas). “Gobernantes, opositores, analistas y observadores atribuyen al ajuste económico un impacto antipopular, con un elevado costo político. Presos de estas creencias limitantes, el Gobierno cree que desmontar los controles que hoy lucen totalmente agotados sería traicionar el legado de Chávez. Así, prolongan la inercia sin llegar a tomar las medidas que tienen al alcance de la mano para erradicar los problemas de caída de la producción, escasez, acaparamiento y especulación. Entre estas medidas se destacan las siguientes”:
Medidas de Política Cambiaria: El dogma económico que rige la interpretación oficial atribuye al ajuste cambiario un falso impacto inflacionario, cuando lo cierto es que éste ya ha sido absorbido y prácticamente no hay precio alguno en el mercado que se calcule con base a las tasas de Cencoex o Sicad. Ni siquiera a la de Simadi, porque el proceso de formación de precios se ha desquiciado hasta quedar gobernado por lo que indiquen los desvaríos del dólar paralelo. Para muestra un botón: en el sector alimentos que es el más favorecido con la asignación de dólares preferenciales, la inflación de 2014 llegó a 102 %, muy superior al 68 % registrado por el INPC, lo cual revela la ineficacia del anclaje cambiario como instrumento de política antiinflacionaria. El BCV acaba de publicar la inflación anualizada hasta septiembre de 2015 y la misma escaló a 141,5% (…) Basta con unificar el régimen de cambios múltiples a un nivel tal que los bolívares que Pdvsa reciba por la venta de sus divisas le alcancen para mantener al día sus compromisos. Sincerar la tasa de cambio evitaría que la compañía tenga que endeudarse con el BCV y así éste no se vería presionado por el Gobierno a realizar las desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo con las que financia el déficit fiscal.
Medidas de Política Fiscal: Un acuerdo básico para corregir el déficit fiscal comienza por reformular y mejorar la calidad del Presupuesto 2016, el cual fue calculado con base a un precio del petróleo de 40 dólares por barril, pero el mismo ya se bajó a 25 dólares. Esto pasa por reducir en 100% los gastos suntuarios en remodelaciones, vehículos, publicidad, viajes, etc.; erradicar la práctica del Gobierno de Calle que da origen a otro presupuesto paralelo.
Corregir el déficit fiscal implica erradicar los subsidios ineficientes que no llegan al consumidor y lo que hacen es estimular el derroche, el contrabando de extracción y la especulación. Se trata de sustituir los subsidios indirectos a los productos y servicios por subsidios directos a las familias en condición de pobreza. Esto incluye desde sincerar el precio de la gasolina hasta la racionalización de las tarifas de servicios públicos. Sincerar las tarifas de servicios públicos (electricidad, agua y gas). Reactivar el cobro de peajes generará recursos propios para repotenciar el sistema vial y ayudará a corregir el déficit fiscal.
Medidas de Política Monetaria: La perversa complicidad entre el déficit fiscal y el desequilibrio monetario generan una voraz inflación que pulveriza el poder de compra de los salarios. Por eso, la superación de la emergencia económica no es viable si no se recupera la autonomía del BCV en el manejo de reservas internacionales y la emisión de dinero. Solo así se podrá erradicar definitivamente el financiamiento con emisiones de dinero sin respaldo del déficit de Pdvsa y de las empresas públicas. Sin lugar a dudas, éste es el principal factor propagador de la inflación.
Medidas para el manejo de la deuda Externa: Venezuela tiene margen de maniobra para evitar caer en un default que lleve al embargo de los activos de Pdvsa y la República; adecuar PetroCaribe; reorientar las importaciones gubernamentales en favor de la producción nacional. Otro margen nada despreciable para liberar divisas se encuentra en la reducción de gasto militar.
En juego la viabilidad de la Nación
“La concentración de poder no fue buena y la falta de control fue peor. Si algo quedó claro es la necesidad de poner límites al poder, cualquiera que éste sea, para que cada uno pueda trabajar con autonomía, al margen de decisiones personalistas y autoritarias. La amenaza de una crisis de gobernabilidad solo podrá conjurarse con el reconocimiento y respeto mutuos, con la creación de espacios de diálogo y negociación, de alianzas ganar-ganar entre los poderes. Apostar a una batalla final es provocar un estallido social de consecuencias impredecibles. Lo que está en juego no es la estabilidad de un gobierno sino la viabilidad de una Nación”, comentó el economista Víctor Álvarez.
Un punto a favor
Venezuela lidera la lista de países latinoamericanos por cantidad de reservas de oro. Pese a las dudas del oro como refugio seguro debido a sus fuertes caídas, los analistas aseguran que el pronóstico a largo plazo es positivo y consideran que el metal sigue siendo el activo más fiable.