70% de los consultados asegura que
personas cercanas han sufrido incidentes
(Alexander González ECS)
La iglesia católica
venezolana celebra con especial énfasis el llamado tiempo de Adviento
(preparación al nacimiento del Niño Jesús) desde el 16
hasta el 24 de diciembre, que anticipa la solemne misa de Noche Buena. Cuenta la tradición que
se ovacionan nueve eucaristías generalmente a las 5 de la mañana en honor a la
Virgen María con cantos de parrandas, acompañados de cuatro, tambor, charrascas,
furrucos y la contagiosa alegría de sus ejecutantes, que simboliza los nueve meses de gestación
que pasó la santísima madre para traer al mundo a Jesucristo, Dios hecho hombre.
Lanzar cohetones que marcan la culminación del rito
religioso y luego marcharse a las actividades diarias particulares de cada
quien, invadidos por un profundo regocijo y amor por el prójimo era la rutina
tradicional. Sin embargo, cada año a consecuencia del uso excesivo de los
fuegos pirotécnicos, los feligreses dejan de asistir a las misas de aguinaldo
para evitar las consecuencias que producen los mismos.
Con el fin de profundizar en el tema, se realizó una
encuesta el 27 y 28 de diciembre del año 2012, a 50 adultos católicos de la
comunidad de La Paz Parte Alta que pertenecen a la parroquia eclesiástica San
Juan Bosco, del municipio Valera. El 78% de los encuestados (39), aseguran
sentirse aludidos por los juegos pirotécnicos, posicionando esta causa como el
principal fundamento por el cual no cumplen con la tradicional misa de
aguinaldo.
El problema repercute en los creyentes católicos, ya
que en la encuesta reseñada anteriormente, un 70% (35) de los consultados
asegura que personas cercanas a los mismos, han sufrido incidentes con los
fuegos artificiales que “lanzan indiscriminadamente” a las afueras de la
iglesia San Juan Bosco.
Mediante selección aleatoria a cinco de los encuestados,
se corroboró la información recopilada en seis sesiones de observación directa
en las misas de aguinaldo. Con los entrevistados se hizo comparaciones entre la
asistencia a las misas de aguinaldo en el año 2012 y años anteriores, lo que
arrojó como resultado que la participación de los feligreses ha disminuido
considerablemente, según la percepción de los colaboradores que pidieron
resguardar su identidad.
“Los adolescentes son los autores físicos del uso
inconsciente de la pólvora y, en la mayoría de los casos, ni siquiera entran a
la iglesia, simplemente se quedan a las afueras para jugar entre sí con los
fuegos artificiales, afectando de manera negativa y repudiable a los
creyentes”, aseguró uno de los contribuyentes.
Tradición
religiosa
Las misas de aguinaldo nacen en lugar del culto al
sol, porque para los cristianos, Cristo es el nuevo sol de Justicia y de Salvación,
con la Santísima Virgen como aurora de salvación, según criterios de la iglesia
Católica. Por un lado se celebra el “nacimiento del sol” como símbolo de Jesús
referido en la cita Bíblica de Lucas 1,78: “Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo
alto”; y por el otro, se
integra el significado de aguinaldo en la Navidad. La palabra “aguinaldo”
significa en Venezuela no sólo regalo navideño, sino más bien regalo del Niño
Dios, canción de navidad o villancico.
Las misas se celebraban a las cinco de la madrugada
generalmente, de manera que los últimos cánticos coincidan con la salida del
sol material, símbolo del Sol Espiritual, Jesús el Cristo. Los aguinaldos y villancicos que se cantan durante
las misas también representan una alabanza al Sol Espiritual. Según el padre Miguel
Ángel Castillo, párroco de la iglesia San Juan Bosco, los aguinaldos no son
otra cosa que la “expresión del sentimiento ansioso de la humanidad a través de
la voz poética”.
El historiador Guido Hidalgo, profesor universitario del Núcleo Universitario “Rafael Rangel” (Nurr), explicó que en Venezuela, las
misas de aguinaldo se comenzaron a celebrar en la época de la colonia. “Toda
persona podía asistir al ritual cristiano en la madrugada, antes de ir a sus
labores”, dijo el historiador y agregó que en
todas las misas, comenzando el 16 de diciembre, se ora por un tema en
particular, por ejemplo, por la parroquia, por la comunidad, entre otros.
“Los indios y los esclavos asistían a la eucaristía
y no habiendo quien las animara, ellos mismos se encargaron de hacerlo con
música, con los instrumentos que sabían tocar, como cuatro y maracas"
aseguró Guido, y agregó que las misas de aguinaldo se han ido nutriendo de
otras culturas, como la incorporación de la Gaita Zuliana.
En la encuesta referida anteriormente, el 92% (46)
de los consultados provienen de zonas rurales con un nivel de educación
primaria y, según el historiador Guido, las misas de aguinaldo se siguen
manteniendo ya que en que las culturas campestres se hace mayor esfuerzo para
conservar las tradiciones religiosas.
El rol de la
pirotecnia
La Navidad es motivo de fiestas, gaitas, misas, y
montones de hallacas. Los niños además aguardan por las sorpresas y regalos que
les traerá el niño Jesús.
El sociólogo y profesor universitario del Neurr,Francisco Crespo, asegura que en las celebraciones religiosas era
normal que en la culminación de las festividades se encendieran juegos
pirotécnicos para alabar a un santo en particular, a alguna fiesta o agasajo
religioso, pero para dicha labor, existía una persona especializada para
hacerlo, al que denominó “polvorero”.
“Las luces y los sonidos que producen los fuegos
artificiales, originarios de la antigua China, exaltan los instintos de
adrenalina en las personas, en este sentido la labor del ‘polvorero’ se ha
masificado por distintas razones sociales, sobre todo familiares, y ya no se
hace para enaltecer una creencia, sino por diversión personal”, enfatizó el
sociólogo.
Realidad y
legalidad
Según información divulgada en el programa televisivo Contrastes, transmitido en el
canal del Estado VTV el día 06/12/12, Venezuela en particular es uno de los
países en donde más proliferan los fuegos artificiales, y pese a las leyes que
prohíben su venta indiscriminada, muchas personas en el mes de diciembre
cuentan con un verdadero arsenal de pólvora.
Los nombres de algunos de ellos son: cebollitas detonantes,
minifosforítos, triquitraquis, tortas misiles, cohetones, tumbar ranchos,
estrellitas, bombeadores, bolas del diablo, King kong, mata suegra, bin ladem,
entre otros. Sólo con estas denominaciones, los padres (ya que quienes usan con
mayor frecuencia estos artefactos son los niños y adolescentes) pueden
imaginarse el potencial peligro que estos explosivos tienen en las manos de un infante.
La Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes (Lopnna), estipula en su artículo n° 262 (Suministro de fuegos
artificiales): “quien venda, suministre o entregue a un adolescente fuegos
artificiales, será penado o penada con prisión de tres meses a un año. En estos
casos, según la gravedad de la infracción, se podrá imponer igualmente el cierre
por tiempo temporal o definitivo del establecimiento”. En este sentido, el
Consejo Municipal de Derecho del Niño y Adolescente (Cmdnna) del municipio Valera,
ha desarrollado campañas de concienciación para aplicar éste artículo de la
Lopnna con campañas como: “Deja que tus manos contemplen la navidad”.
Efectos y
recomendaciones
Según datos del Instituto Nacional de Estadística
(Ine), todos los años se registran cientos de lesiones ocasionadas por el uso
inapropiado de estos juegos pirotécnicos en las afueras de las parroquias
eclesiásticas y demás espacios públicos. Las emergencias atienden a un sin
número de quemaduras, pérdida de dedos, lesiones oculares, ataques de asma
(humo, olor a pólvora), envenenamientos. Por otro lado los incendios y
explosiones de mayor envergadura, han cobrado la vida de personas que almacenan
grandes cantidades de fuegos artificiales.
Como los niños y adolescentes representan la
población que le da mayor uso a los fuegos artificiales y, en este sentido también
representan a la población más vulnerable, el Cmdnna-Valera recomienda no dejar
nunca a un niño sin supervisión cuando juegue con estos explosivos, enseñar los
peligros y consecuencias que pueden ocasionar los juegos pirotécnicos
(quemaduras, ruptura de una lata por ejemplo), leer cuidadosamente las instrucciones
de uso y desconfiar de aquellos fuegos artificiales con mechas cortas o que
presenten dobladuras o defectos, utilizar anteojos protectores con guantes de
cuero y utilizar un espacio abierto que no ponga en riesgo la integridad física
y emocional de otras personas.
En este sentido se confronta una malversación del
uso de los fuegos artificiales y la tradición de asistir a las misas de
aguinaldo. El sociólogo Crespo sentencia que “si los creyentes se mantienen
firmes en su fe católica, seguirán asistiendo sin importar el riesgo de
resultar afectados por el uso inconsciente de estos juegos a las misas de
aguinaldo, de lo contrario podrían verse afectadas con el proceso evolutivo de
las culturas, dejando como resultado posibles y hasta radicales cambios”.







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