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¿Es factible dolarizar la economía venezolana?

Economistas señalan que el actual desequilibrio macroeconómico venezolano no se resuelve dolarizando, aunque países latinoamericanos que han aplicado esta medida ven hoy sus frutos

lunes, 15 de febrero de 2016

¿Es factible dolarizar la economía venezolana?

Economistas señalan que el actual desequilibrio macroeconómico venezolano no se resuelve dolarizando, aunque países latinoamericanos que han aplicado esta medida ven hoy sus frutos

(Alexander González) El debate sobre la dolarización de la economía venezolana, que tuvo cierto protagonismo en la discusión económica durante la década de los 90, impulsado fundamentalmente por el Centro para la Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice) y economistas como Hugo Faría o José Luis Cordeiro, ha renacido por la aguda inflación que padece el país y con una nueva generación de expertos, también vinculados a esta institución, como Williams Ruiz; y porque en las últimas dos décadas, dos países del continente (El Salvador y Ecuador) en circunstancias muy disímiles, han recurrido a la dolarización de sus economías, y los resultados parecen haberles dado la razón.
¿Conviene o no dolarizar la economía venezolana? La respuesta a esa pregunta no es fácil ni puede ser concluyente, ya que su implementación tendría ventajas, pero también acarrearía problemas y dificultades difíciles de manejar o solventar. Empecemos por decir que la dolarización es la sustitución total de la moneda local por una divisa extranjera, el dólar norteamericano en este caso, como moneda de curso legal. 

Ventajas
Entre las ventajas de la dolarización estarían: la moderación de la inflación en el tiempo, la reducción de la incertidumbre cambiaria y de las expectativas de devaluaciones súbitas, la eliminación de la posibilidad de financiamiento de gasto público deficitario por el Banco Central y la creación de condiciones propicias para el estímulo de la inversión y la generación de confianza.

Desventajas
Entre las desventajas se podrían mencionar: la severa limitación para implementar políticas monetarias; la minimización de las posibilidades del Banco Central de actuar como prestamista de última instancia. Otro de los problemas de la dolarización es la total dependencia de la dinámica cambiaria de la moneda norteamericana en los mercados internacionales. El fortalecimiento del dólar, como el que se ha estado produciendo recientemente, implica pérdida de la capacidad competitiva del sector productivo local, limitando sus exportaciones y estimulando las importaciones. Igualmente, en economías altamente dependientes de la exportación, como es el caso de Venezuela, y en menor grado de otras economías de la región, la dolarización incrementa su vulnerabilidad a caídas en los precios de esos productos. Por todo lo anterior, es válido que nos preguntemos si le conviene o no la dolarización a Venezuela.

DATO: el artículo 318 de la Constitución plantea que “La unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el bolívar”. Para dolarizar la economía, hay que modificar la Carta Magna

¿Dolarización “informal”?
En la economía venezolana hay una inmensa cantidad de productos cuyo precio se define primero en dólares y luego se traduce en bolívares a la tasa de cambio más alta. Y aunque el bolívar se utilice como medio de cambio o pago, en realidad es el dólar el que se ha usado como unidad de cuenta para acordar el precio y cada vez son mayores las operaciones de compra y venta que no sólo se contabilizan en dólares, sino que también se concretan en esa divisa, aunque finalmente se legalicen en bolívares en la notaría o registro mercantil.

Experiencias latinoamericanas

El presidente de la República, Nicolás Maduro, desestimó la posibilidad de dolarizar la economía venezolana. Sin embargo, el debate sobre este tema ha continuado. Hay experiencias en Latinoamérica que han servido de referencia.
Guatemala. Reformó la Ley del Banco de Guatemala (Central) en 2000, y se permitió la libertad cambiaria: Los ciudadanos pueden utilizar cualquier moneda que deseen en sus intercambios y contratos. Otra disposición, constitucional, que impide el financiamiento del Central al Gobierno, ha llevado a que la inflación sea de prácticamente cero y a que, a pesar de que los ciudadanos puedan elegir la moneda que deseen para sus intercambios, sea el Quetzal, la moneda emitida localmente, la que rija en la economía, con una tasa prácticamente anclada en 7,7 unidades por dólar desde hace una década "de forma puramente fiduciaria" (es decir, basada en la confianza de los guatemaltecos), como señala el economista Hugo Maul, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), un organismo de Guatemala similar al Cedice y que ha sido el "think-tank" de las reformas que han permitido estabilizar la economía de ese país.

Panamá. Su caso es más conocido, y aunque existió una moneda nacional llamada Balboa, que funcionaba bajo un mecanismo de caja de conversión (amarrada al dólar estadounidense) la misma se encuentra prácticamente desaparecida. 

Ecuador y El Salvador vivieron procesos de dolarización como Guatemala en su libertad cambiaria, procesos que se produjeron en momentos en los que el sistema de caja de conversión de Argentina se encontraba cercano al colapso, y con él, la marea "dolarizadora" se retiraba del continente.

Y en Venezuela, esta marea jamás ha sido demasiado popular. Economistas como Luis Oliveros o Ronald Balza señalan que quienes hablan de sus beneficios, como por ejemplo, la dolarización de los salarios, obvian que ganar “en dólares” no es lo mismo que “muchos dólares”.
El colapso de los precios del petróleo y la caída de las reservas internacionales a su nivel más bajo en la última década agravan los problemas que el Gobierno viene confrontando para garantizar la liquidación de divisas a los sectores productivos. Sin embargo, les exige que sigan operando para mantener el empleo que allí se genera. Por eso se debate entre mantener un rígido control de cambios o flexibilizar los mecanismos para tener acceso a las divisas y quitarse de encima la enorme presión que ejercen todos los sectores económicos y sociales que reclaman la asignación oportuna, suficiente y transparente de divisas.

Especialistas cruzan sus opiniones
  

Luis Vicente León: “¿Se resolvería el problema dolarizando? No es una propuesta absurda y mucho menos primitiva. Es seria y merece ser discutida. Tiene bondades tentadoras. Pero Grecia y Argentina hicieron algo así y mira los resultados. Si mantienes una política económica seria, no importa la moneda”.
Víctor Álvarez: “Entre los principales obstáculos para que el Gobierno aplique esta medida, se encuentra tener que desprendernos del Bolívar, una moneda con el nombre del Libertador, para asumir el dólar que representa al ‘imperio’… pero no descarto que sea un mecanismo que podría controlar la inflación”.
Jesús Farías: “dolarizar la economía significa literalmente cambiar la moneda venezolana por el dólar, sale de circulación el Bolívar y en su lugar entra el dólar, pero nos convertiríamos en un apéndice de la economía norteamericana, perderíamos todo tipo de soberanía en cuanto al manejo de las políticas monetarias”.