Alexander
González
Todos
y cada uno de nosotros de forma consciente o inconsciente participamos
activamente en un sistema integrado, que hace del día a día una actividad
lucrativa, esta actividad se denominada mercado,
mercadotecnia o también es conocida como marketing.
Una
actividad tan sencilla como ir al supermercado para adquirir un determinado
producto, conlleva consigo una serie de elementos que en la mayoría de las
ocasiones pasa desapercibido, pero no por esto hay que menospreciarlos, ya que
son piezas claves para el mercado.
Como
seres humanos actuamos por instinto, y son éstos los que nos conllevan a actuar
de acuerdo a nuestras carestías. Las personas al encontrarse en un estado de
privación, dan señales de presentar alguna necesidad,
que viene hacer la carencia de solvencia de alguna de sus penurias o
necesidades.
Muchas
veces estas necesidades parecen carecer de lógica, pero no sólo alimentarse,
abrigarse, educarse, entretenerse, entre muchos otros ejemplos, encabezan
nuestras privaciones; hay situaciones donde nuestras necesidades parecen
insignificantes, más sin embargo forman parte de nuestras carencias, a la
expectativa de qué o quién cubrirá esa penuria.
Cada
persona, de acuerdo a su semiosfera cultural, su creencia y su costumbre,
transforma esas necesidades en un deseo
muy personal, que varía en relación a los criterios que ya mencioné. Esto hace
posible diversificar nuestras preferencias respecto a los productos de consumo,
disponibles en el mercado y, que estamos en condiciones de adquirirlo en
proporción con nuestras posibilidades. Cuando cumplimos con esta etapa,
comenzamos a formar parte de lo que se denomina demanda, la cual depende íntimamente de nuestro poder adquisitivo, que no es más que la
capacidad de adquirir productos y servicios.
“Los productos son las cosas que se ofrecen
en un mercado para la atención, adquisición, uso o consumo capaces de
satisfacer una necesidad o deseo” asegura Peter Drucker; esto en otras
palabras hace referencia a los productos de consumo fáctico o superficial, que
individualmente decidimos consumir cuando éste adquiere un valor y cumple con nuestras expectativas o propósitos; sin embargo
es importante mencionar que en otros casos, nuestra potestad de decidir no influye en la calidad del producto o servicio, en
ciertas circunstancias, el factor más influyente del proceso de producción y compra es el costo y eficiencia para adquirirlo.
Para
poder adquirir un producto o servicio que cubra y satisfaga una necesidad o
deseo, es necesario ofrecer algo a cambio para obtenerlo. En esta oportunidad
ocurre un proceso de intercambio, que
busca complacer al productor y al consumidor simultáneamente, mediante la reciprocidad
de valores monetarios o de bienes
entre los involucrados, a través de las transacciones
de los mismos.
El
mercado en sí, está compuesto por los
compradores reales, que son aquellos
los que consumen los productos y servicios en un momento determinado; y los compradores potenciales, que están
representados en aquellos futuros consumidores que hay que persuadir para que
consuman determinado producto o servicio.
Peter
Drucker argumenta que “las ventas
sostienen que los consumidores no adquirirán en suficiente volumen los
productos de las empresa a menos que ésta realice un gran esfuerzo de promoción
y ventas”. Es por esta razón que los publicistas se empeñan en conocer los tipos de demanda, para hacer eficaz las ventas de diversos productos y
servicios.
Las
demandas pueden ser negativas,
situación en la cual un determinado producto o servicio es despreciado por el
mercado. Puede haber ausencia de demanda
cuando los consumidores se muestren indiferentes frente a la oferta de
producción. También puede darse una demanda
latente, que no es más que el estado de privación en el cual se encuentran
sumergidos algunos consumidores, al no sentirse satisfechos con los productos y
servicios propuestos. En otros casos, cuando ocurre una disminución de la
petición de uno o varios de los productos ofrecidos por alguna empresa, se hace
referencia a una demanda decreciente.
Estaremos frente a una demanda irregular
cuando las solicitudes de servicios o productos varíen según la temporada,
horarios, días, entre otros. Puede existir una demanda plena, cuando el productor está satisfecho con los niveles
de ventas. Cuando las peticiones de explícito producto exceden los niveles de
producción a los que está sometida determinada empresa, estaremos frente a un
caso de demanda excesiva. Por último
tenemos la demanda de productos dañinos,
en la cual la mercadotecnia busca persuadir a los consumidores de ésta
categoría, para que dejen de consumir el producto o servicio nocivo.
En
fin, cuando hablamos de mercado,
mercadotecnia o marketing nos
estamos refiriendo a “una actividad
humana cuya finalidad consiste en satisfacer las necesidades y deseos del
hombre por medio de los procesos de intercambio”, que puede concatenarse con la mercadotecnia social, que posee las
mismas funciones de la mercadotecnia convencional, sólo que busca mayor eficiencia
para mejorar el bienestar de la sociedad y/o de los consumidores.