Clinton vs. Trump: implicaciones para Venezuela

¿Quién le conviene más a la región?

Chavismo y oposición: ¡Bájense del ring!

Presidente de la encuestadora DatinCorp, Jesús Seguías: “En Venezuela no hay políticos sino busca puestos y cuida puestos”

Chavismo y antichavismo: corresponsables de "asfixiante crisis”

Periodista Manuel Isidro Molina considera que la corrupción ha minado la vida cotidiana de nuestra sociedad

Corrupción: factor desencadenante de la crisis económica actual

Dos ex ministros de Chávez opinan sobre el tema

La delincuencia: ¿una bomba de tiempo?

Sociólogo Alejandro Moreno advierte que se está formando un grupo humano que desarrolla sus propios valores, su propia manera de entender la realidad y de reaccionar ante ella, maneras que están “completamente fuera de lo aceptado en la convivencia social de la gente”

De Chávez a Maduro: el declive del chavismo

El entonces presidente Chávez dió la orden aquel 8 de diciembre de 2012, Nicolás Maduro era su sucesor. Al cumplirse tres años de la partida física del líder del llamado Socialismo del Siglo XXI, y muchos se preguntan: ¿se equivocó Chávez al dejar a maduro al frente de la revolución?

¿Es factible dolarizar la economía venezolana?

Economistas señalan que el actual desequilibrio macroeconómico venezolano no se resuelve dolarizando, aunque países latinoamericanos que han aplicado esta medida ven hoy sus frutos

sábado, 10 de noviembre de 2012

Insultos


(Alexander González). De paso por un hermoso restaurante familiar, uno de mis compañeros le pregunta al dueño del negocio, a quien ya conocía: “Amigo ¿Qué opina de la derrota del 07 de Octubre?” A lo que su amigo le responde: “Yo estoy muy contento, porque se demostró que no sólo los trujillanos somos pendejos e ignorantes”.

Opinar sobre los resultados de las elecciones presidenciales del 07 de Octubre no es muy gratificante. Pareciera que más de 8 millones de venezolanos se equivocaron al no contar con el suficiente grado intelectual para tomar decisiones. ¿Tú crees que esto es cierto?

Desde hace tiempo se ha convertido en algo común escuchar a un sector político del país asegurar que el actual reelecto ejecutivo nacional, insulta y atropella con su lenguaje “vulgar e indecente y tierrudo”. Ahora me pregunto, ¿decirle “bate con sueño” a un candidato a la gobernación no es un insulto? ¿Acaso falsificar una imagen que originalmente decía “Mérida con Chávez” y adulterarla con “Miérda con Chávez”, no le falta el respeto a todo un pueblo?

Se supone que en una democracia existen diversos puntos de vista, tomando en cuenta que las masas sociales son muy heterogéneas, que en algunas ocasiones se coincide, en otras oportunidades reina el disenso, así se vive la democracia. Se supone que criticar una aptitud, una postura, una decisión implica contrarrestarla con acciones que presumimos deben ser  las correctas.

Defender una postura política, sea cual sea no significa ser ignorante. Según el diccionario de la Real Academia Española, la ignorancia (del verbo "ignorar", del latín ignorare -"no saber") suele entenderse de forma general como ausencia de conocimiento. Se puede entender en dos sentidos. En un sentido absoluto, ignorancia o ignorante, aplicado una persona o grupo social; equivale a un insulto que manifiesta una degradación en la escala social y en la valoración individual. Y respecto a un contenido concreto, significa «no saber algo determinado», frente al conocimiento de otras muchas cosas o «tener un conocimiento imperfecto sobre determinado tema». En fin ¿haber optado por una opción coincidiendo con más de 8 millones de venezolanos significa ser ignorantes?

Todavía queda duda que si decirle a alguien “escuálido, majunche, burgués” etc, es insultar, “tierrudo, jala bolas, ignorante, bruto, miérda, desadaptado, resentido social” también lo es. Si queremos construir un país donde reine la defensa de nuestras opiniones, la descalificación (venga de donde venga) no es una buena opción para acentuar las bases de una educada democracia. La verdadera ignorancia está en la intolerancia política, económica, social y cultural. Ser chavista o ser opositor no es ningún pecado, siempre y cuando desarrollemos nuestras ideologías de forma respetuosa, tomando en cuenta que el punto de equilibrio tiene nombre y, guarda fraterna esperanza en nosotros, como lo es Venezuela.