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lunes, 30 de marzo de 2015

Régimen de Chávez y Maduro desarrolló estructuras de mentiras

Miguel Henrique Otero en la ULA-Mérida explicó que el gobierno de turno (antecedido por Chávez) busca aprovechar “el desconocimiento” de las personas para imponer falsedades como verdades

(Alexander González) El presidente editor del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero (MHO), el pasado 25 de marzo participó como orador en la ceremonia de los 230 años de historia de la Universidad de Los Andes, donde aseguró que cuando el Estado distorsiona la realidad del país, busca la polarización de la ciudadanía. 

En su discurso, MHO afirmó que la “debacle” (ruina) de la expresión en Venezuela - como en muchas otras partes del mundo - no se dirime únicamente en la lucha entre libertad y censura, entre lo posible y lo permitido, entre coraje y autocensura, sino en el caudal, en la “desproporción evidente y cada día más acusada” entre la que califica como “abrumadora y recurrente cantidad de mentiras y la escueta cantidad de verdades que circulan en la esfera pública”.

Recalcó que el pensamiento nihilista, ha dejado una honda secuela. “(…) es una indiferencia que alcanza incluso a las realidades más evidentes; una forma de pensar las cosas que se reduce a la frase de que no podemos creer en nada, que sólo los ingenuos y los fanáticos se atreven a creer en las noticias, en las interpretaciones, en los mensajes que nos provee el mundo que nos rodea”.

Mundo de la relatividad
Explicó MHO que ese nihilismo del que habla, es terreno propicio para los propagadores de mentiras, especialmente si estos se han apropiado del poder. “A partir de la idea de que todo es relativo, cuestionable, improbable o dudoso, las mentiras sobre el estado de las cosas, los acontecimientos, las intenciones, las emociones y el lenguaje con que nos referimos a la realidad, antes de ser pronunciadas, ya cuentan con una disposición a su favor. Quien recusa la verdad  la manipula, ha sido antecedido por una atmósfera que proclama que nada es verdad”.

Libertad de expresión amenazada
El presidente de El Nacional añadió que el derecho a la información y la libertad de expresión se encuentra - en nuestro tiempo - amenazado por la “demanda implícita en toda verdad, que es la demanda de la complejidad”. “La condición posmoderna, que aúpa lo superficial, lo instantáneo, lo efímero, lo fácil, lo reemplazable, lo novedoso y lo inmediato, es terreno sembrado para la imprecisión, la distorsión, las afirmaciones a medias, lo fragmentario, la simplificación, el énfasis en unas parcialidades y el menoscabo de otras”.

Destruir el conocimiento 
Insistió MHO que la práctica de la mentira, no sólo pasa por encima de la verdad, sino que destruye el conocimiento. “Las estructuras de la mentira, como las que ha desarrollado el régimen de Chávez y Maduro, practican el más deleznable (delicado) de los abusos, que consiste en aprovechar el desconocimiento o la ignorancia de las personas, para imponer falsedades como verdades, que le resultan útiles para su único objetivo, que es permanecer en el poder al costo que sea”.

País irreal
Otero resaltó que cuando el Estado se articula para dejar atrás su razón de ser y las funciones que le son inherentes, y se reestructura con el objetivo de “consagrarse a mentir” y con ello se especializa en propagar un país irreal, la sociedad comienza a correr graves riesgos. “Se establece una secuencia que va de la simplificación a la distorsión de la realidad; de la distorsión a la promoción de la polarización, porque la polarización genera sectores fanáticos que creen en la existencia de lo inexistente; y de la polarización se entra en la fase siguiente, que es la etapa que ya hemos comenzado a transitar en Venezuela, que es la de la descalificación de todo ciudadano que insiste en ver y denunciar la realidad, para así dar un paso más hacia el siguiente estado: el de la deshumanización de las personas, convertidos en objetos, en piezas sin valor, en elementos también imaginarios, integrados a esas realidades inventadas que el poder produce de forma incesante, puesto que su única misión consiste en pulverizar los hechos y hacer que desaparezcan bajo la promoción de las realidades que proyecta el régimen totalitario”.

“Guerras verdaderas”
Para MHO, el descrédito de lo real; el cinismo ante la adversidad y los padecimientos de los demás; el pragmatismo ante los excesos del poder, los frecuentes ataques de furia del poder; la delegación de los asuntos públicos; la expansión de actitudes anti-políticas, anti-culturales, anti-académicas o anti-intelectuales; el comercio y voceo sin límite de lo injustificado; las falsas guerras que inventan unos supuestos estrategas: todo ello constituye la cancha amplia, el reglamento en uso de las “guerras verdaderas”, que a su criterio son la destrucción de la cotidianidad, convertida ahora en “cerco y asedio permanente” a cada institución, a cada centro de trabajo, a cada comunidad, a cada familia y a cada ciudadano, de la condición que sea.
“Se nos persigue, se nos acosa, se nos amenaza, se nos excluye, se nos lista, se nos detiene, se nos tortura o se nos mata, para que no se pronuncie el dolor, para evitar que, dentro y fuera de nuestro país, no se escuche la protesta, el grito, las voces que resisten, tanto al poder siniestro como a la indiferencia cómplice. Ahora mismo, un importante sector de la sociedad se mantiene en lucha, contra el régimen totalitario, contra el poder desproporcionado de las armas, a pesar del costoso silencio de muchas de las víctimas”.

Derrotar avance de la mentira
Culminando su discurso, Miguel Henrique Otero comentó que una parte del país, incluyendo a la Universidad de Los Andes y a otras universidades nacionales, así como a un “puñado” de medios de comunicación, “con El Nacional como uno de sus factores emblemáticos”, ha decidido que no entregará ni el país, ni rendirá sus convicciones democráticas, ni dejará de hacer los esfuerzos, imperativos para el espíritu demócrata, por restituir la verdad o una parte significativa de la verdad, “hasta derrotar el avance de la mentira, la expansión ya insostenible de un régimen que no tiene otro propósito distinto al de generar más y más falsedades”.

Derrotar al mal político
Miguel Otero Silva opinó: “no se trata de un planteamiento moral: en todo caso, tiene un carácter político-moral, es decir, se trata de una apelación a la responsabilidad que cada quien tiene en relación consigo mismo, con su familia, con su institución y con el país. Les toca a ustedes (refiriéndose a la audiencia de la ULA), le toca a El Nacional, me toca a mí, y sé que no estamos solos sino que nos acompañan millones de personas en todas las regiones de Venezuela, cada quien contribuyendo con una acción, con su trabajo, con su hacer específico, para derrotar al mal político que ha pretendido destruir nuestras libertades y apropiarse de nuestras vidas y de nuestros sueños”. Cerró diciendo: “estamos cada día más cerca de vencer al régimen de las mentiras. Pueden estar seguros de eso".