Entrevista a la Presidenta de OPAD-DDHH Lisbeth Carolina Terán Riofrío
(Alexander J. González P.)
La experiencia marca pauta y prestigio en las personas que día a día, ejercen labores profesionales, de rutina o simplemente por gusto personal. Es esta la manera en la cual entrevistamos a la licenciada Lisbeth Carolina Terán Riofío, presidenta de la Organización de Promoción Apoyo y Difusión de Derechos Humanos (OPAD-DDHH), “Por la Infancia y Adolescencia Venezolana”, quien destaca una larga trayectoria en el trabajo comunitario, llena de anécdotas y grandes experiencias ricas en conocimientos, muestra del saber desafiar los obstáculos que se presenta en la universidad de la vida.
¿Cómo comienza el largo camino del trabajo comunitario?
Desde los siete años he estado participando en diversas actividades sociales; pero esencialmente religiosas. Recuerdo que con mi abuela participaba en novenas de oración, en las cuales orábamos a los santos por 7 a 9 días en diferentes hogares; esto lo hacía cuando integraba o participaba en misiones religiosas. Como podrán ver, mis inicios se acentúan en la doctrina católica.
Desde pequeña ¿fue tu vocación ejercer el trabajo comunitario?
No estoy segura, porque desde pequeña el comercio me llamaba la atención; pero el haber estado en diversos planes vacacionales debió marcarme e incentivar mi preferencia por la labor social. Cuando era una niña, grupos de niños y niñas reuníamos materiales reciclables para hacer cosas como tarjetas, trajes, muñecas entre otras, y con estas nos divertíamos jugando. Algo que nunca se me olvidara será las noches de talento, pues estas cada niño y niña mostraba sus habilidades, era muy divertido. Nuestras madre organizaban paseos en conjunto o piscinas, parques, entre otros, y allí compartíamos mucho. Cuando hago memoria de todas estas anécdotas, es cuando digo que traía conmigo el trabajo comunitario.
¿Cómo llegaste a ser maestra o profesional de la educación?
Hay gente que les molesta que las llamen maestra o maestro, y prefieren que se les identifiquen como profesor, profesora o docente; desde mi humilde punto de vista creo de forma muy solida que un maestro o una maestra no se compara con otra profesión en el mundo, porque si hasta a nuestro señor Jesús lo llamaban maestro, no me molesta que me llamen maestra, al contrario, prefiero que me llamen así, ya que esa palabra tiene un gran significado para mí.
Ahora bien, antes de estudiar la docencia escolar, quería especializarme en diseño y aunque había quedado asignada en la ULA Mérida y en la LUZ Maracaibo, mi padre no me dejo ir, por todo aquello que para él era una niña y tenía que estar cerca de él, cosa que considero grotesco. Mientras decidía que iba hacer, ayudaba a niños y niñas en sus estudios, especialmente a leer, en una misión religiosa llamada Soldados de Dios, la cual iba dirigida en esa ocasión para las niñas y niños especiales. En la UPEL me informe para dedicarme a este oficio, pero no podía ejercerla para ese entonces, pues la edad que tenia no era aceptable para esa labor. Por fin decidí estudiar educación pre-escolar en el IUTIRLA, carrera que se asemejaba más a lo que yo quería; profesión que me llevo a trabajar nueve años en el colegio Fe y alegría en Valera.
¿Cómo empezaste a trabajar con redes juveniles?
En el colegio Fe y Alegría coordinaba el Equipo de apoyo o pastoral, y también el movimiento Juvenil del Colegio. Esas actividades me llevaron a participar con variados grupos juveniles escolares, como el grupo de Semillas de Huellas, que iba de pre-escolar al 6to grado, y en los grados siguientes Huellas Blancas, azules, como también participe en la Sociedad Bolivariana.
¿Cómo defines la labor de promocionar y defender los Derechos Humanos de los niños, niñas y adolescentes?,
Para definirlo tengo una frase: Servicio y Entrega; pues es una ardua labor, no es fácil pero es maravillosa, ya que trabajar con los pequeños gigantes de la casa (diría un compañero de trabajo), significa una oportunidad mayor, porque nadie comienza a construir un edificio por la azotea; se tiene que empezar por las bases, por consiguiente tiene mayores y mejores efectos en culturizar a la sociedad con principios y valores. Cosa que es muy difícil lograr con adultos, lo definiría como un trabajo complicado por el nivel de terquedad que existe en la mayoría de ellos.
¿Cuáles son tus metas a futuro?
En lo personal quiero ser mama, para consolidar mi familia y llenar de amor a un hijo propio; en lo profesional quiero terminar la carrera de contaduría y también voy a estudiar derecho, de esta manera contribuiré mas con una de mis razones de ser (OPAD-DDHH), pues con mi organización quiero abrir una casa de abrigos un centro de formación, una casa para editar materiales de experiencia que les sirva a otras personas que estén iniciando algo parecido a lo que nosotros hacemos. Y quiero ver a los niños y niñas que actualmente atendemos en OPAD- DDHH, en frente de la organización.
¿Cuál sería el llamado que le harías a la juventud, para participar en lo referente a la labor social?
El amor es una gran dimensión, mucha gente cree que este se queda solo en el sexo, el amor va mas allá, va hacia ti mismo, a tu familia, amigos, compañeros, hacia el planeta y todo lo que habita en él, porque si somos egoístas y actuamos solo por lo que necesito sin importar lo demás, sin preocuparnos por el otro u otra, nos convertiremos en seres insensibles.
Creo que el llamado seria hacia la sensibilización de la sociedad, pues el niño es un mundo lleno de maravillas, y el adulto perdió el horizonte, y es necesario que busquemos el rescate a la parte humana de la persona, para dejar el egoísmo hasta con el planeta.