(Alexander González)
Víctor Álvarez, Economista trujillano, egresado de la
Universidad de La Habana. Máster en Planificación del Desarrollo, Cendes-UCV.
Postgrado en Gerencia Pública, Iveplan.
Postgrado en Gerencia de la Ciencia y la Tecnología, Universidad CARLOS III,
Madrid. Se ha desempeñado como Ministro de Industrias Básicas y Minería;
Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG); Director de Pdvsa;
Presidente del Banco de Comercio Exterior; Viceministro de Industrias; Director
del Consejo de Desarrollo Industrial; Gerente General de Políticas y
Estrategias del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas.
Ha sido profesor de “Desarrollo Económico” en la UCV;
“Entorno Económico” en Iveplan; “Teoría y Análisis de Sistemas de Innovación”
en el postgrado de Ciencias Administrativas de la UCV; y, de “Economía Política
del Capitalismo Rentístico”, en la Maestría del Instituto de Estudios Avanzados
(IDEA). Actualmente es investigador del
Centro Internacional Miranda (CIM). Autor de Venezuela: ¿Hacia dónde va el
Modelo Productivo?, Del Estado burocrático al Estado comunal y Claves para la
Industrialización Socialista. Recientemente recibió el premio Nacional de
Ciencia: mención de Ciencias Sociales.
¿Para usted qué
significa haber sido galardonado con el Premio Nacional de Ciencia, Mención
Ciencias Sociales?
Es un gran compromiso con la defensa de la verdad que se
origina de la investigación científica, una hermosa responsabilidad con la
generación y divulgación de un nuevo conocimiento revolucionario y
transformador. Uno se siente de verdad muy honrado, y tiene la certeza de que
valieron la pena tantas noches en vela, sin poder dormir, desarrollando una
idea, un concepto, una teoría.
¿Qué compromisos
adquiere usted al haber sido reconocido el trabajo de sus investigaciones con
el Premio Nacional de Ciencia?
Estoy consciente que en adelante nuestros trabajos serán
más leídos y consultados, y eso nos obliga a ser más rigurosos y exhaustivos.
Uno siente sobre todo el compromiso de seguir siendo consecuente con un trabajo
de investigación que tenga pertinencia con los grandes problemas que el país
tiene planteados. En lo más hondo de nuestro compromiso social, tiene que ver
con la necesidad de contribuir a generar, transferir, difundir y utilizar
conocimientos científicos que sirvan de sustento para el diseño y ejecución de
políticas y estrategias viables, relevantes y oportunas, que ayuden a superar
los problemas que agobian a nuestro pueblo. El premio nos emplaza a afianzar
nuestro compromiso militante con la causa de una sociedad justa, libre de
pobreza y exclusión.
De acuerdo a sus
investigaciones ¿qué aspectos elementales se pueden contrastar teóricamente
entre los fundamentos marxistas y las teorías clásicas y neoclásicas del
mercado con la actualidad venezolana (en
el ámbito económico y sus actores)?
El capitalismo rentístico tiene su fundamento en la
valorización de la naturaleza por el mercado mundial, y esto no lo estudiaron
ni Marx ni los neoliberales. Estos últimos, desconocen el derecho que tienen
los Estados soberanos de cobrar una regalía o renta por la liquidación de un
recurso natural no renovable. En el caso del petróleo, el Estado – al ser el
propietario de las riquezas del subsuelo -, recibe una renta cuyo contenido
económico es la captación de un plusvalor internacional, el cual distribuye
luego en favor de los factores económicos y sociales internos, y esto genera
una serie de particularidades que es necesario estudiar y comprender, libre de
dogmas que no dejan pensar con libertad. Estas particularidades de la economía
venezolana no se pueden explicar ni comprender a la luz de los dogmas marxistas
o neoliberales. En el genoma económico venezolano subyacen una serie de
patologías que no fueron estudiadas por ninguna de esas corrientes. De allí la
necesidad de analizar, libre de dogmas, los cromosomas y genes de la economía
rentística venezolana, con el fin de evitar la explosión de las patologías de
las cuales es portadora. Solo así se estará en condiciones de elaborar una
adecuada teoría que permita mantener bajo control su comportamiento tan
particular.
¿Cuáles son esas
alteraciones en una economía rentística?
La primera alteración en el ADN de una economía rentista
la encontramos en un ingreso en divisas que no es fruto del esfuerzo
productivo. Este súbito ingreso confiere una capacidad de compra superior a la
que pudiera resultar de la distribución del ingreso propiamente generado por el
trabajo de los factores productivos internos. La inyección de la renta
internacional a la circulación nacional origina una demanda que no puede ser
abastecida por el precario aparato productivo local. Y entre producir e
importar, se suelen apelar al expediente fácil de comprarle al resto del mundo
lo que con esfuerzo y constancia debería comenzar a producirse nacionalmente.
En la secuencia del ADN del rentismo aparece de inmediato
otra alteración: debido a la presión inflacionaria que ejerce el desequilibrio
entre la pujante demanda y la rigidez de la oferta, se recurre al anclaje
cambiario como instrumento de política antiinflacionaria. Al congelar el precio
oficial de la divisa se abaratan las importaciones que se hacen con ese dólar
subsidiado, pero esto termina siendo “pan para hoy y hambre para mañana” debido
a que el dólar barato estimula toda clase de importaciones que frenan y
desplazan la producción nacional. La situación hace crisis cuando se retrasa la
liquidación oportuna de divisas y se activa de inmediato un mercado paralelo
hacia el cual se desplaza la demanda insatisfecha.
¿Cuáles son sus
principales críticas a la teoría marxista?
Más que críticas a la teoría marxista, mi debate es con
los exégetas y predicadores que han convertido al marxismo en una especie de
religión, convirtiéndolo en un pensamiento petrificado, en lugar de contribuir
a su desarrollo. La crisis actual no es solo de la economía capitalista, sino
de un modo de vida, de una civilización que se construyó sobre la base de
explotar al ser humano, depredar la naturaleza y transgredir valores éticos
esenciales.
¿Cuál cree usted que
han sido sus aportes para el fundamento o basamento teórico de lo que el
Gobierno central denomina como “Socialismo del Siglo XXI, en áreas asociadas
como al nuevo modelo productivo, al Estado Comunal y aspectos vitales de la coyuntura económica?
Recientemente terminé mi último libro: “Lo que no debe
heredar del siglo XX el socialismo del siglo XXI”. Es un aporte para el debate
de lo que no se debe repetir en la construcción del Socialismo Bolivariano.
Analizo las principales lecciones que nos dejó el intento fallido por construir
el Socialismo en el siglo XX. Hago una fundamentada crítica al absolutismo
estatal en la economía que criminaliza y prohíbe el emprendimiento individual y
la iniciativa privada, lo cual lleva a la funcionarización de los trabajadores.
Cuestiono el burocratismo como ese pernicioso fenómeno que permite que
poderosas élites privilegiadas secuestren la propiedad social y la administren
como si de una propiedad privada se tratara. Fundamento la inviabilidad de un sistema
político basado en un solo partido y en el centralismo que conculca la libertad
de organización política y la democratización en la toma de decisiones. Esta
obra es un llamado a no reeditar los graves errores del culto a la
personalidad, el control y censura de los medios de comunicación, la
criminalización de la crítica honesta y comprometida, la intolerancia por
razones ideológicas, religiosas o de orientación sexual que socavaron la base de apoyo social y terminaron
hundiendo el llamado Socialismo del siglo XX; el cual, debido a todos esos
errores, se quedó bien lejos de ese ideal humanista.
¿Es viable el modelo
del “Socialismo del Siglo XXI?
Es un modelo absolutamente viable si se construye a
partir de una sincera y profunda crítica de lo que fueron las desviaciones,
errores y mecanismos de dominación que dieron al traste con el Socialismo en el
siglo XX. Mientras los terribles flagelos del desempleo, pobreza, desigualdad y
exclusión social azoten a la humanidad, los ideales que nos animan a luchar por
una nueva sociedad en la que predominen los valores de la solidaridad,
cooperación, complementariedad, reciprocidad, equidad y sustentabilidad se
mantendrán vigentes. Precisamente, esos son los valores que persigue el Socialismo
del siglo XXI y son totalmente viables porque interpretan el sentir de la
mayoría, representan el clamor de los hombres y mujeres de bien.
La “ofensiva
económica en contra de la guerra económica del país” emprendida por el
Ejecutivo Nacional ¿a quién beneficia? ¿A quién perjudica? ¿En realidad existe
una “guerra económica”? si es así, ¿cuáles medidas debería tomar el Gobierno?
Las acciones ejecutadas por el Presidente Maduro ¿son las más acertadas?
Si alguien tenía alguna duda sobre la guerra económica
desatada por los factores de poder que intentan desestabilizar la Revolución
Bolivariana, la reciente ola especulativa debe haberlas despejado. De qué otra
forma se puede explicar que el gobierno otorgue dólares a una tasa preferencial
de 6,30 para subsidiar las importaciones y ofrecer productos a precios
solidarios, pero luego quienes reciben la divisa barata de Cadivi hagan trampa,
fijando el precio de venta como si hubiesen comprado el dólar al precio caro
del mercado paralelo.
En la aberración del dólar paralelo, los especuladores
cambiarios encuentran el caldo de cultivo perfecto para amasar grandes
ganancias, al disparar el tipo de cambio muy por encima de la tasa oficial.
Este enorme diferencial es causa de una de las más perniciosas patologías
inherentes a la lógica parasitaria e inmoral del capitalismo rentístico, la
cual se expresa en los ilícitos cambiarios y fraudes que se cometen en contra
del interés nacional. La sobrefacturación de importaciones, la subfacturación
de exportaciones, las importaciones ficticias por empresas de maletín, el
acaparamiento y la especulación son la expresión concreta de la guerra
económica con la que se pretende desestabilizar el Gobierno del Presidente
Nicolás Maduro.
Estas arremetidas no sólo expresan la voraz lógica del
capitalismo rentístico -que se empeña en amasar ganancias exorbitantes en el
menor tiempo posible-, también constituyen un nuevo ataque de los enemigos de
la Revolución Bolivariana en su empeño por generar un creciente malestar que se
traduzca en un voto castigo contra los candidatos del chavismo en la elecciones
municipales del 8-D. Por eso, las medidas aplicadas por el Ejecutivo Nacional
han sido bien recibidas por las amplias mayorías que viven de un sueldo fijo,
el cual se les estaba volviendo sal y agua con semejante especulación. Las
medidas tomadas por el presidente Maduro significan un estremecimiento que saca
de la inoperancia e inacción a muchas instituciones públicas burocratizadas,
que desde hace rato estaban obligadas a ejercer un riguroso control y
fiscalización para que este asalto no ocurriera y, sin embargo, no estaba
haciendo nada. Con estas medidas el pueblo humilde y la clase media recupera la
confianza en el gobierno bolivariano y las instituciones del Estado venezolano.