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domingo, 17 de noviembre de 2013

Una economía se altera cuando las divisas no provienen del esfuerzo productivo


(Alexander González)
Víctor Álvarez, Economista trujillano, egresado de la Universidad de La Habana. Máster en Planificación del Desarrollo, Cendes-UCV. Postgrado en Gerencia Pública,  Iveplan. Postgrado en Gerencia de la Ciencia y la Tecnología, Universidad CARLOS III, Madrid. Se ha desempeñado como Ministro de Industrias Básicas y Minería; Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG); Director de Pdvsa; Presidente del Banco de Comercio Exterior; Viceministro de Industrias; Director del Consejo de Desarrollo Industrial; Gerente General de Políticas y Estrategias del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas.

Ha sido profesor de “Desarrollo Económico” en la UCV; “Entorno Económico” en Iveplan; “Teoría y Análisis de Sistemas de Innovación” en el postgrado de Ciencias Administrativas de la UCV; y, de “Economía Política del Capitalismo Rentístico”, en la Maestría del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA).  Actualmente es investigador del Centro Internacional Miranda (CIM). Autor de Venezuela: ¿Hacia dónde va el Modelo Productivo?, Del Estado burocrático al Estado comunal y Claves para la Industrialización Socialista. Recientemente recibió el premio Nacional de Ciencia: mención de Ciencias Sociales.

¿Para usted qué significa haber sido galardonado con el Premio Nacional de Ciencia, Mención Ciencias Sociales?

Es un gran compromiso con la defensa de la verdad que se origina de la investigación científica, una hermosa responsabilidad con la generación y divulgación de un nuevo conocimiento revolucionario y transformador. Uno se siente de verdad muy honrado, y tiene la certeza de que valieron la pena tantas noches en vela, sin poder dormir, desarrollando una idea, un concepto, una teoría.

¿Qué compromisos adquiere usted al haber sido reconocido el trabajo de sus investigaciones con el Premio Nacional de Ciencia?

Estoy consciente que en adelante nuestros trabajos serán más leídos y consultados, y eso nos obliga a ser más rigurosos y exhaustivos. Uno siente sobre todo el compromiso de seguir siendo consecuente con un trabajo de investigación que tenga pertinencia con los grandes problemas que el país tiene planteados. En lo más hondo de nuestro compromiso social, tiene que ver con la necesidad de contribuir a generar, transferir, difundir y utilizar conocimientos científicos que sirvan de sustento para el diseño y ejecución de políticas y estrategias viables, relevantes y oportunas, que ayuden a superar los problemas que agobian a nuestro pueblo. El premio nos emplaza a afianzar nuestro compromiso militante con la causa de una sociedad justa, libre de pobreza y exclusión.

De acuerdo a sus investigaciones ¿qué aspectos elementales se pueden contrastar teóricamente entre los fundamentos marxistas y las teorías clásicas y neoclásicas del mercado  con la actualidad venezolana (en el ámbito económico y sus actores)?

El capitalismo rentístico tiene su fundamento en la valorización de la naturaleza por el mercado mundial, y esto no lo estudiaron ni Marx ni los neoliberales. Estos últimos, desconocen el derecho que tienen los Estados soberanos de cobrar una regalía o renta por la liquidación de un recurso natural no renovable. En el caso del petróleo, el Estado – al ser el propietario de las riquezas del subsuelo -, recibe una renta cuyo contenido económico es la captación de un plusvalor internacional, el cual distribuye luego en favor de los factores económicos y sociales internos, y esto genera una serie de particularidades que es necesario estudiar y comprender, libre de dogmas que no dejan pensar con libertad. Estas particularidades de la economía venezolana no se pueden explicar ni comprender a la luz de los dogmas marxistas o neoliberales. En el genoma económico venezolano subyacen una serie de patologías que no fueron estudiadas por ninguna de esas corrientes. De allí la necesidad de analizar, libre de dogmas, los cromosomas y genes de la economía rentística venezolana, con el fin de evitar la explosión de las patologías de las cuales es portadora. Solo así se estará en condiciones de elaborar una adecuada teoría que permita mantener bajo control su comportamiento tan particular.

¿Cuáles son esas alteraciones en una economía rentística?

La primera alteración en el ADN de una economía rentista la encontramos en un ingreso en divisas que no es fruto del esfuerzo productivo. Este súbito ingreso confiere una capacidad de compra superior a la que pudiera resultar de la distribución del ingreso propiamente generado por el trabajo de los factores productivos internos. La inyección de la renta internacional a la circulación nacional origina una demanda que no puede ser abastecida por el precario aparato productivo local. Y entre producir e importar, se suelen apelar al expediente fácil de comprarle al resto del mundo lo que con esfuerzo y constancia debería comenzar a producirse nacionalmente.

En la secuencia del ADN del rentismo aparece de inmediato otra alteración: debido a la presión inflacionaria que ejerce el desequilibrio entre la pujante demanda y la rigidez de la oferta, se recurre al anclaje cambiario como instrumento de política antiinflacionaria. Al congelar el precio oficial de la divisa se abaratan las importaciones que se hacen con ese dólar subsidiado, pero esto termina siendo “pan para hoy y hambre para mañana” debido a que el dólar barato estimula toda clase de importaciones que frenan y desplazan la producción nacional. La situación hace crisis cuando se retrasa la liquidación oportuna de divisas y se activa de inmediato un mercado paralelo hacia el cual se desplaza la demanda insatisfecha.

¿Cuáles son sus principales críticas a la teoría marxista?

Más que críticas a la teoría marxista, mi debate es con los exégetas y predicadores que han convertido al marxismo en una especie de religión, convirtiéndolo en un pensamiento petrificado, en lugar de contribuir a su desarrollo. La crisis actual no es solo de la economía capitalista, sino de un modo de vida, de una civilización que se construyó sobre la base de explotar al ser humano, depredar la naturaleza y transgredir valores éticos esenciales.

¿Cuál cree usted que han sido sus aportes para el fundamento o basamento teórico de lo que el Gobierno central denomina como “Socialismo del Siglo XXI, en áreas asociadas como al nuevo modelo productivo, al Estado Comunal y aspectos vitales  de la coyuntura económica?

Recientemente terminé mi último libro: “Lo que no debe heredar del siglo XX el socialismo del siglo XXI”. Es un aporte para el debate de lo que no se debe repetir en la construcción del Socialismo Bolivariano. Analizo las principales lecciones que nos dejó el intento fallido por construir el Socialismo en el siglo XX. Hago una fundamentada crítica al absolutismo estatal en la economía que criminaliza y prohíbe el emprendimiento individual y la iniciativa privada, lo cual lleva a la funcionarización de los trabajadores. Cuestiono el burocratismo como ese pernicioso fenómeno que permite que poderosas élites privilegiadas secuestren la propiedad social y la administren como si de una propiedad privada se tratara. Fundamento la inviabilidad de un sistema político basado en un solo partido y en el centralismo que conculca la libertad de organización política y la democratización en la toma de decisiones. Esta obra es un llamado a no reeditar los graves errores del culto a la personalidad, el control y censura de los medios de comunicación, la criminalización de la crítica honesta y comprometida, la intolerancia por razones ideológicas, religiosas o de orientación sexual que  socavaron la base de apoyo social y terminaron hundiendo el llamado Socialismo del siglo XX; el cual, debido a todos esos errores, se quedó bien lejos de ese ideal humanista. 

¿Es viable el modelo del “Socialismo del Siglo XXI?

Es un modelo absolutamente viable si se construye a partir de una sincera y profunda crítica de lo que fueron las desviaciones, errores y mecanismos de dominación que dieron al traste con el Socialismo en el siglo XX. Mientras los terribles flagelos del desempleo, pobreza, desigualdad y exclusión social azoten a la humanidad, los ideales que nos animan a luchar por una nueva sociedad en la que predominen los valores de la solidaridad, cooperación, complementariedad, reciprocidad, equidad y sustentabilidad se mantendrán vigentes. Precisamente, esos son los valores que persigue el Socialismo del siglo XXI y son totalmente viables porque interpretan el sentir de la mayoría, representan el clamor de los hombres y mujeres de bien.

La “ofensiva económica en contra de la guerra económica del país” emprendida por el Ejecutivo Nacional ¿a quién beneficia? ¿A quién perjudica? ¿En realidad existe una “guerra económica”? si es así, ¿cuáles medidas debería tomar el Gobierno? Las acciones ejecutadas por el Presidente Maduro ¿son las más acertadas?

Si alguien tenía alguna duda sobre la guerra económica desatada por los factores de poder que intentan desestabilizar la Revolución Bolivariana, la reciente ola especulativa debe haberlas despejado. De qué otra forma se puede explicar que el gobierno otorgue dólares a una tasa preferencial de 6,30 para subsidiar las importaciones y ofrecer productos a precios solidarios, pero luego quienes reciben la divisa barata de Cadivi hagan trampa, fijando el precio de venta como si hubiesen comprado el dólar al precio caro del mercado paralelo.

En la aberración del dólar paralelo, los especuladores cambiarios encuentran el caldo de cultivo perfecto para amasar grandes ganancias, al disparar el tipo de cambio muy por encima de la tasa oficial. Este enorme diferencial es causa de una de las más perniciosas patologías inherentes a la lógica parasitaria e inmoral del capitalismo rentístico, la cual se expresa en los ilícitos cambiarios y fraudes que se cometen en contra del interés nacional. La sobrefacturación de importaciones, la subfacturación de exportaciones, las importaciones ficticias por empresas de maletín, el acaparamiento y la especulación son la expresión concreta de la guerra económica con la que se pretende desestabilizar el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro.


Estas arremetidas no sólo expresan la voraz lógica del capitalismo rentístico -que se empeña en amasar ganancias exorbitantes en el menor tiempo posible-, también constituyen un nuevo ataque de los enemigos de la Revolución Bolivariana en su empeño por generar un creciente malestar que se traduzca en un voto castigo contra los candidatos del chavismo en la elecciones municipales del 8-D. Por eso, las medidas aplicadas por el Ejecutivo Nacional han sido bien recibidas por las amplias mayorías que viven de un sueldo fijo, el cual se les estaba volviendo sal y agua con semejante especulación. Las medidas tomadas por el presidente Maduro significan un estremecimiento que saca de la inoperancia e inacción a muchas instituciones públicas burocratizadas, que desde hace rato estaban obligadas a ejercer un riguroso control y fiscalización para que este asalto no ocurriera y, sin embargo, no estaba haciendo nada. Con estas medidas el pueblo humilde y la clase media recupera la confianza en el gobierno bolivariano y las instituciones del Estado venezolano.