A criterio de Izaguirre, lo más grave de la situación sociopolítica nacional es “el deterioro ético moral de estos últimos años”. “Las instituciones perdidas a la larga se pueden volver a crear, lo que es difícil rescatar es la ética. Pasará mucho tiempo para que se aclare la masificación de la corrupción”, dijo
(Alexander González) El ensayista, periodista, crítico cinematográfico y articulista de El Nacional, Rodolfo Izaguirre, no se explica el porqué Nicolás Maduro “ha durado tanto en el poder”. Critica las posiciones de Henrique Capriles y Leopoldo López y aunque no desea una “salida militar”, confiesa que para él esa parece ser la “única vía” para cambiar de Gobierno.
En uno de sus artículos publicado en El Nacional, habla de la “catástrofe bolivariana”, la pregunta sería: ¿Lo peor pasó, está pasando o está por acontecer?
“No hemos tocado fondo. En la cuarta tampoco lo hicimos y no sé donde esté ese fondo, pero cada día nos precipitamos más al abismo del acantilado. Lo que pasa es que no se nota por algo que se llama “el arte del disimulo”, y el Gobierno ha estado en este plan durante 15 años. Pero esa catástrofe la estamos viviendo todos los días; por ejemplo, yo escribo en El Nacional, critico al Gobierno y no me pasa nada, no se meten conmigo, pero a El Nacional lo están ahogando porque ellos castigan la libertad de expresión”.
Hemos escuchado el calificativo de “dictadura” para referirse al Gobierno de turno, sin embargo las críticas al Ejecutivo nacional (hablando de libertad de expresión) son abundantes, incluso por medios de comunicación ¿Usted la califica como una "dictadura moderna"?
“Estamos bajo una democracia autoritaria. Cada día se les cae más la máscara y están mostrando su verdadero rostro que es un régimen militarista. Los militares han sido una verdadera plaga para el país. Han sido más los Gobiernos militares que los Gobiernos civiles a lo largo de nuestra historia republicana, y nunca nos ha ido bien con los castrenses. No existe inteligencia militar sino una torpeza administrativa que se ha evidenciado en los años que lleva este régimen. Son autoritarios, ordenan, castigan, reprimen. El discurso militar es para negar, el discurso democrático es retórico y persuasivo (…) En el arco de mi propia vida, nací en el año 1931 y Gómez murió en el año 35, nací bajo una dictadura, tenía 18-20 años y vino Pérez Jiménez, y ahora a estas alturas de mi vida vivo en otra dictadura, ya son tres y eso es demasiado para un solo hombre”.
¿Cuál es la diferencia entre el gobierno de Hugo Chávez del año 2002 y el gobierno de Nicolás Maduro de 2015?
“Creo que la diferencia está en la capacidad de la torpeza. Con todo lo odioso que significó Chávez, por lo menos tenía una manera de comunicarse con la gente. Nunca un país se ha parecido tanto al hombre que lo gobierna, como pasó con Hugo Chávez. Los venezolanos de ahí de la calle, igualitos a Chávez, pero no son como Maduro. Maduro es el emblema de la torpeza, no tiene ninguna capacidad de gobierno, por lo menos Chávez se manejaba políticamente, hipnotizó a la gente, creó una fe en él. La gente aquí llama al presidente por su nombre: Jóvito, Carlos Andrés, el único que no logró esa conexión con la gente fue Rafael Caldera, a quien se le decía: el Dr. Caldera, pero otros lo hicieron, hasta Lusinchi, pero Chávez fue el que mejor lo hizo, se adueñó de la idiosincrasia del pueblo (…) En 1908 la sociedad civil, harta de los disparates de Cipriano Castro, aclamó a Juan Vicente Gómez, sin saber que venían 27 años de una dictadura férrea. La historia se repitió; Chávez atentó contra un Gobierno democrático elegido, el de Carlos Andrés Pérez, pero la sociedad civil lo aclamó y lo peor no fue eso, sino lo que vino después con Maduro. Ahora lo que nadie se explica es por qué ha durado tanto, ni siquiera los políticos de oficio lo saben”.
De acuerdo a las leyes que definen a una “persona estúpida” (de Carlo M. Cipolla), usted se pregunta si esa categorización (de causar daño sin obtener beneficio alguno) pudiera ser aplicada al que usted denomina “régimen militar bolivariano” ¿Por qué?
“Yo me pregunto: ¿Cuál es el beneficio que hemos obtenido con Maduro? Ni él recoge beneficios porque lo que recibe son injurias. Es inexplicable cómo puede haber gente que lo apoye, que lo siga, a menos que esté enchufado. Pero hay unos amigos que están metidos en el chavismo y siguen tan pobres como antes, es como una especie de fe (…) Lo que tampoco se explica es que no se esgrima la supuesta nacionalidad colombiana de Maduro, un expresidente colombiano le dijo paisano, pero nadie dice nada, todo mundo callado, pareciera que somos un país de cómplices”.
Ha dicho que “no encuentra a nadie que le diga cómo activar su desobediencia” contra el Gobierno ¿Eso se puede entender en que la oposición carece de liderazgo?
“Les pregunto a los políticos y nadie sabe, y yo quiero ser desobediencia civil. Individualmente soy inútil para eso, no soy un líder, no tengo capacidad de convocatoria, para eso están los políticos, que me ayuden a resolver ese problema y me voy a morir sin resolverlo, que es lo peor de todo, me voy a quedar con las ganas”.
¿Por qué afirma que la derecha e izquierda pueden llegar a un punto en el cual pueden confundirse?
“La extrema derecha y la extrema izquierda terminan dándose la mano (…) El mejor sitio para un político es el centro. Te mueves a la derecha cuando tengas que moverte y a la izquierda cuando tengas que hacerlo, así manejas la situación política sin necesidad de extremarte”.
La oposición, en ocasiones pasadas, ha afirmado tener ganados los procesos electorales, pero los resultados, en la mayoría de los casos, nunca les han favorecido ¿En las elecciones parlamentarias que se avecinan esa coyuntura pudiera variar?
“No creo que la situación electoral cambie. La trampa está allí. Ese sistema insólito que mientras más votos ganas, menos diputados tienes, y con este régimen no se puede dialogar. Tampoco apoyo una salida fuerte, incluso militar, pero parece que va a ser la única. Estamos esperando una insurrección, una explosión social que algún día se dará, ojalá. Solo espero tener la oportunidad de saquear alguna casa de los máximos enchufados” (risas).
¿Considera usted que una eventual AN opositora pudiera contribuir a mejorar la situación sociopolítica y económica del país?
“Claro, porque recuperaríamos el Poder Legislativo que está en manos del Poder Ejecutivo. Eso significa el comienzo de la recuperación de la autonomía de poderes. Hay que cambiar muchas leyes erradas que tratan de imponer una economía socialista-comunista que, se ha demostrado, es impracticable”.
Si el Gobierno conserva la mayoría de los escaños en el parlamento ¿Cuál sería el “plan b” de la oposición?
“No sé qué se pueda hacer. Pero si continuamos en esa actitud pasiva no vamos a ninguna parte. Hay gente que quiere y añora a Chávez, pero no acepta a Maduro. La gente aún piensa en la democracia, considero que la misma está viciada, yo creo que hay que pensar en la República (…) La derecha sabe gobernar, tiene clarísimo de lo que va a hacer; la izquierda no”.
“Malas acciones”
“No quiero criticar a la MUD, porque al fin y al cabo ellos me representan, pero no me pareció correcto que Henrique Capriles, siendo gobernador, se lanza como candidato a la Presidencia de la República, le escamotean los votos y no pelea sufrientemente eso y vuelve a la Gobernación. Y Leopoldo piensa que de pronto si él se entrega se daría una sacudida en el país y no la hubo. Ahí está preso en vez de estar en la clandestinidad luchando como nosotros lo hicimos contra Pérez Jiménez en la resistencia. Un mártir en la cárcel no sirve para nada, tiene que ser un hombre que esté en la calle. Leopoldo algún día será presidente, no tengo duda de eso, pero no respondió como yo quería que lo hubiera hecho”, opina Izaguirre.