EEUU en 2017 pasará a ser el primer productor de crudos con su petróleo de esquisto. La OPEP sigue perdiendo terreno frente a los productores no OPEP. En Venezuela el estancamiento de la producción y la caída de los precios amenazan la gobernabilidad económica
(Alexander González) La caída de los precios del petróleo ha creado incertidumbre, y aunque en las naciones miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sigue siendo rentable producir petróleo, porque seguen ganando dinero a precios bajos, sus presupuestos gubernamentales están basados bajo perspectivas de precios de crudo a 100 dólares o más por barril. En estas circunstancias los gobiernos de Rusia, Venezuela e Irak estarían en la lista de los países más vulnerables ante la caída de los precios del petróleo.
Esta coyuntura económica mundial beneficia a los países importadores, que están comprando petróleo a los precios más bajos en cuatro años. Las entradas monetarias de países y empresas productoras de petróleo se están reduciendo considerablemente, mientras que los consumidores están ahorrando una cantidad comparable en sus gastos.
En el caso venezolano, el Gobierno es dependiente fundamentalmente de los ingresos petroleros para cubrir sus gastos en proyectos sociales, de vivienda, entre otros, y la producción de crudo baja en un contexto económico en el cual el sistema financiero necesita ingresos con desesperación.
¿Por qué bajan drásticamente los precios del petróleo? EEUU aumentó en un 65% su producción petrolera en apenas 5 años, como resultado de la llamada “revolución del esquisto”, lo que la ha llevado a 8,8 millones de barriles diarios, su mayor nivel en casi 30 años. Arabia Saudita - según el Gobierno venezolano - persiguiendo intereses particulares, abre el chorro petrolero, llevándolo a casi 10 millones de barriles diarios.
En este sentido Arabia Saudita puede desvalijar clientela a muchos de sus socios de la OPEP. Para el Ejecutivo venezolano, su intención es empujar los precios a la baja. Según algunos analistas, la monarquía saudita buscaría también hacerle perder rentabilidad al petróleo de esquisto estadounidense; aunque alrededor de 80% de la producción petrolera de esquisto solo dejaría de ser rentable a partir de 60 dólares por barril.
Para algunos analistas políticos, detrás del objetivo comercial hay también otro político. Arabia Saudita lidera al bloque sunita contrapuesto al chiita que encabeza Irán; ambos han venido enfrentándose en Siria por vía interpuesta. Cuando Teherán comenzaba a levantar cabeza por la flexibilización de las sanciones, viene este nuevo golpe. Irán había logrado sobrellevar dichas sanciones gracias a los altos precios.
¿Qué es el petróleo de esquisto?
Conocido como petróleo y gas de esquistos bituminosos (Shale Oil y Shale Gas) es un tipo de petróleo y gas no convencional que se extrae de los esquistos (rocas sedimentarias arcillosas). De este tipo de petróleo se pueden obtener refinados que pueden ser utilizados para los mismos fines que aquellos obtenidos a partir del petróleo crudo. El petróleo de esquistos bituminosos se extrae mediante diferentes técnicas, entre ellas la de "fracturación hidráulica", que consiste en inyectar presión con el objetivo de fracturar las rocas en el sustrato rocoso que encierra el petróleo o gas.
En el caso venezolano, esta competencia podría hacernos perder la capacidad de colocar nuestro petróleo en mercados como el estadounidense y crear la preocupación de una baja de los precios petroleros que perturben nuestra economía. Otro aspecto crítico es el de sus repercusiones ambientales. La producción de este tipo de energía, al fracturar hidráulicamente el suelo y las rocas en las que se encuentra almacenado ese tipo de crudo, debilita el terreno. Igualmente, el agua que se usa para extraer bajo presión el petróleo y gas que se halla en los esquistos emplea químicos dañinos que contaminan el medio ambiente. El petróleo y gas de esquisto promete ser tema de amplio debate a escala mundial.
Ataque contra la OPEP
A criterio del Gobierno venezolano, la explotación de petróleo y gas de esquistos que realiza el país norteamericano, es un "ataque que trata de destruir a los países de la OPEP" y afectar al mercado natural del petróleo. El Presidente Nicolás Maduro ha atribuido la caída de los precios a la producción de crudo estadounidense que, al satisfacer su mercado interno, ha disminuido la demanda internacional, lo que - según dijo - busca afectar a Venezuela, Rusia e Irán.
Opinan los economistas
Alfredo Toro Hardy: “Si llevamos la suspicacia a nivel de realismo político, deberíamos suponer que Arabia Saudita no está sola en este intento de bajar los precios con fines geopolíticos. Así como Riyadh tiene interés en llevar a las cuerdas a Teherán, también Washington desea hacerlo con Moscú. De hecho el columnista estrella del New York Times, Thomas Friedman, se preguntaba en días pasados si detrás de la baja de los precios no se encontrarían las manos estrechadas de EEUU y Arabia Saudita. Nada tendría mayor sentido estratégico para ambos. La caída de los precios petroleros, a partir de 1985, desató la crisis económica de la Unión Soviética y puso en movimiento la dinámica que condujo a su implosión. A la inversa, fue el aumento sostenido de los precios petroleros el que devolvió a Moscú parte de su influencia perdida. Si en adición a las sanciones impuestas por Occidente Moscú debe sobrellevar una merma en la sabia vital de su economía, el impacto será tremendo (…) De ser ésta la realidad ¿por cuánto tiempo pueden Washington y Riyadh sostener el actual nivel de precios? Los costos de producción de Arabia Saudita son de 6 dólares por barril, ¿pero si eso cambia?”.

Víctor Álvarez: “En Venezuela, 96% del ingreso en divisas entra por petróleo. El estancamiento de la producción y la caída de los precios amenazan la gobernabilidad económica; esta realidad le impone al Gobierno corregir las graves distorsiones que ha generado la prolongación de un régimen de cambios múltiples totalmente agotado (…) Los mejores estrategas se preparan para los peores escenarios. El panorama petrolero está cambiando estructuralmente y lo peor que nos puede pasar es que no nos demos cuenta. La difusión de las tecnologías de la información mejora la eficiencia y facilitan el cambio de la matriz energética en todo el mundo. EEUU en 2017 pasará a ser el 1er productor de crudos con su petróleo de esquisto, la OPEP sigue perdiendo terreno frente a los productores no OPEP, la economía mundial está en franca desaceleración, incluyendo a China, y ni siquiera los sucesos geopolíticos de Ucrania y el grito de guerra contra el Estados Islámico -que antes habría desquiciado los precios-, esta vez no han tenido ningún impacto. En tales circunstancias, es poco probable esperar un considerable rebote de los precios del petróleo en el corto plazo. ¡Llegó la hora de trabajar!”.
Luis Vicente León: “La caída en los precios del petróleo viene a complicar mucho más la crisis económica y podría presionar algunos cambios por parte del Gobierno Nacional. El mercado internacional de petróleo es volátil e improyectable, que de continuar la tendencia a la baja tendrá repercusiones. En las últimas semanas, la caída en los precios del petróleo ha alborotado el avispero referente a las perspectivas económicas del país; es entendible, Venezuela no es dependiente del petróleo: es petróleo. La afirmación de que el país está preparado para enfrentar una caída permanentemente del precio no es cierta. La verdad es que nuestra economía ya había perdido el equilibrio con precios altos del petróleo. Un desplome de ingresos externos es como echarle picante habanero a una herida infectada (…) Si el precio se mantiene bajando, obviamente la preocupación está justificada. El margen de maniobra del Gobierno para atender una crisis de este tipo es bajo, porque lo agarra desbordado por su terquedad de no ajustar, lo que ha deteriorado la economía y afectado también su margen de maniobra en términos políticos. La frontera de precios de peligro depende también del ajuste económico”.