(Alexander González). De paso por un hermoso
restaurante familiar, uno de mis compañeros le pregunta al dueño del negocio, a
quien ya conocía: “Amigo ¿Qué opina de la derrota del 07 de Octubre?” A lo que
su amigo le responde: “Yo estoy muy contento, porque se demostró que no sólo
los trujillanos somos pendejos e ignorantes”.
Opinar sobre los resultados de las elecciones
presidenciales del 07 de Octubre no es muy gratificante. Pareciera que más de 8
millones de venezolanos se equivocaron al no contar con el suficiente grado
intelectual para tomar decisiones. ¿Tú crees que esto es cierto?
Desde hace tiempo se ha convertido en algo común
escuchar a un sector político del país asegurar que el actual reelecto
ejecutivo nacional, insulta y atropella con su lenguaje “vulgar e indecente y
tierrudo”. Ahora me pregunto, ¿decirle “bate con sueño” a un candidato a la
gobernación no es un insulto? ¿Acaso falsificar una imagen que originalmente
decía “Mérida con Chávez” y adulterarla con “Miérda con Chávez”, no le falta el
respeto a todo un pueblo?
Se supone que en una democracia existen diversos
puntos de vista, tomando en cuenta que las masas sociales son muy heterogéneas,
que en algunas ocasiones se coincide, en otras oportunidades reina el disenso, así
se vive la democracia. Se supone que criticar una aptitud, una postura, una decisión
implica contrarrestarla con acciones que presumimos deben ser las correctas.
Defender una postura política, sea cual sea no
significa ser ignorante. Según el diccionario de la Real Academia Española, la
ignorancia (del verbo "ignorar", del latín ignorare -"no
saber") suele entenderse de forma general como ausencia de conocimiento. Se
puede entender en dos sentidos. En un sentido absoluto, ignorancia o ignorante,
aplicado una persona o grupo social; equivale a un insulto que manifiesta una
degradación en la escala social y en la valoración individual. Y respecto a un
contenido concreto, significa «no saber algo determinado», frente al
conocimiento de otras muchas cosas o «tener un conocimiento imperfecto sobre
determinado tema». En fin ¿haber optado por una opción coincidiendo con más de
8 millones de venezolanos significa ser ignorantes?
Todavía queda duda que si decirle a alguien “escuálido,
majunche, burgués” etc, es insultar, “tierrudo, jala bolas, ignorante, bruto, miérda,
desadaptado, resentido social” también lo es. Si queremos construir un país
donde reine la defensa de nuestras opiniones, la descalificación (venga de
donde venga) no es una buena opción para acentuar las bases de una educada
democracia. La verdadera ignorancia está en la intolerancia política,
económica, social y cultural. Ser chavista o ser opositor no es ningún pecado,
siempre y cuando desarrollemos nuestras ideologías de forma respetuosa, tomando
en cuenta que el punto de equilibrio tiene nombre y, guarda fraterna esperanza en
nosotros, como lo es Venezuela.







Lo lamentable es la falta de reconocimiento hacia el otro. El juego de alteridades no se efectúa porque seguimos desconociendo y vituperando del que piense distinto.
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