Afirmó el General que Chávez afrontó los “ataques del Imperio con la palabra investida de la verdad”. No obstante, expresó: “De lo que sí estoy seguro es que si se desata una confrontación bélica, la Fuerza Armada está en la obligación de combatir por la patria”
(Alexander González) El General Jacinto Pérez Arcay es considerado uno de los oficiales con “mayor autoridad moral” de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El nativo de Falcón (aunque pasó su infancia en Nueva Esparta) llegó a ser mentor del presidente Hugo Chávez durante sus años en la Academia Militar, para luego convertirse en su asesor político.
Durante su participación en el foro “Pensamiento Estratégico Militar y Antiimperialista del Comandante Supremo Hugo Chávez”, realizado el pasado martes en el Teatro Teresa Carreño (evento que reseñó el Correo del Orinoco), el General se refirió a la situación de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. Señaló que después del conflicto de las ideas viene el conflicto de las armas. “Lo que practica el Imperio es un Estado que crece a costa de la violencia”, dijo Pérez Arcay.
Sostuvo que “los Estados Unidos no tiene respuestas éticas a los desafíos que plantea la historia” y, por el contrario, señaló que Venezuela sí, y a su criterio eso es lo que se viene haciendo. “Ese es el peligro que ya ellos advierten”.
Pérez Arcay se preguntó: “¿Es que nosotros estamos libres de que nos ataquen porque esperamos que ellos sean nobles?”. Enfatizó que “uno no puede creer mucho en promesas” y recordó que “lo que sí sabemos es que Estados Unidos tiene 10 bases militares en Colombia y que la cuarta flota está ahí en el Caribe”.
Violencia en la razón
El General destacó que la estrategia que siempre implementó el presidente Hugo Chávez para hacerle frente al llamado imperialismo, fue la palabra. “Hugo Chávez era violento pero en raciocinio (…) Con la palabra Hugo Chávez propinó las derrotas que ha sufrido el Imperio (…) Violencia en la razón, eso fue lo que le hizo daño al Imperio”, señaló Pérez Arcay.
En este sentido hizo hincapié en la necesidad de que el pueblo venezolano conozca de dónde viene para así poder definir adónde va. Pérez Arcay recordó que la estrategia de Chávez, junto a la actuación de otros líderes de la región, consolidó –desde su perspectiva– la explosión de la burbuja financiera. “Nada más y nada menos se llevaron por delante al Alca”, dijo.
Explicó que eso significó una pérdida extraordinaria de millones de dólares para EE.UU. A su juicio, la estrategia de Chávez fue la cristalización del sueño de Bolívar a través de la Celac, Unasur, Petrocaribe y el Alba.
Diplomacia cerebral
Pérez Arcay sostuvo que “es muy fácil hablar de guerra, pero tenemos que evitarla”. Advirtió que “todo tiene su tiempo, tiempo de amontonar las piedras y tiempo de lanzarlas”. Dejó en claro que “debemos saber que nuestras reacciones como seres humanos deben ser cerebrales y no glandulares”. Enfatizó que “la diplomacia es función cerebral; no puede ser función glandular”.
El General acotó que las expresiones de un país organizado no deben ser “nacidas al calor de las glándulas, ya que, eso no tiene ninguna cientificidad ni llega a ninguna parte”. En este sentido sostuvo: “Nosotros no vamos a vencer a nadie con las glándulas”. Argumentó que la única forma de vencer es a través del estudio, que lleva en su esencia a la verdad.
Ajedrez distinto
Por otra parte, el General Pérez Arcay también se refirió a la próxima Cumbre de las Américas. A su juicio, ese encuentro “va a ser en otras condiciones, en un ajedrez distinto”. Advirtió que aunque los venezolanos están sin el máximo líder de la Revolución Bolivariana, el mismo está grabado en el inconsciente y eso –a su discernimiento– es lo que nos asegura que el presidente actual, “llueva, truene o relampaguee, terminará su mandato en el año 2019”.
Enfatizó que los intereses de EE.UU. sobre Venezuela se concentran principalmente en las reservas de hidrocarburos. “Necesitan petróleo. Las necesidades son infinitas y los recursos para satisfacerlos son escasos”, concluyó.
Enemigo mayor
“Tal vez Obama le está dando a Maduro lo que Maduro tanto ha buscado: un enemigo más grande que la crisis”, publicó el escritor venezolano Alberto Barrera Tyszka en su cuenta de Twitter. El periodista venezolano Boris Muñoz, califica la medida del Gobierno estadounidense como una “hojilla de doble filo”. “Esta medida refuerza la línea tomada por el Gobierno venezolano según la cual EEUU participa junto con factores de la oposición en lo que han denominado como un golpe lento continuado", dice Muñoz a BBC Mundo. David Smilde, experto en Venezuela de la Oficina de Washington para América Latina, explica que esta medida permitirá consolidar al chavismo, incluyendo aquellos sectores descontentos, en torno a la figura de Maduro. Para Smilde, el decreto de EEUU deja a la oposición fuera de balance, ante la disyuntiva de tomar partido a favor o en contra. “La acción de EEUU trae consecuencias contrarias a los intereses de la oposición venezolana (…) En relación a la injerencia de EEUU en Venezuela, ésta suele asumir posiciones poco claras, ambiguas, cuando no las favorece”.
Siguen las relaciones económicas
Para dos países que cada vez más se tratan como rivales políticos, Venezuela y Estados Unidos todavía hacen bastantes negocios juntos. Quince años de rencillas diplomáticas durante la era chavista no han podido superar el hecho básico que ha caracterizado la relación comercial entre esas dos naciones por más de medio siglo: cada una de ellas presenta un atractivo económico para la otra.
Y si bien el intercambio comercial está en un gradual declive, sigue siendo sustancial, pese a las más recientes declaraciones de enfrentamiento político entre Washington y Caracas. Según la información contenida en el sitio web del Buró del Censo de EE UU, en 2014 Venezuela exportó $ 30,2 millardos en bienes a Estados Unidos, e importó de la misma nación $ 11,3 millardos.
En 2013 Venezuela le había vendido ligeramente más, $ 31,9 millardos. Y en 2012 la cifra alcanzaba los $ 38,7 millardos. De modo que el comercio entre esas dos naciones viene cayendo, pero sigue siendo mayor, por ejemplo, que el de Estados Unidos con Colombia, considerado una de las naciones políticamente más cercanas a EEUU en el hemisferio.
Washington le compró en 2014 a Bogotá $ 18 millardos en bienes, mucho menos que los $ 30,2 millones que le compró a Caracas. Las cuentas de la relación comercial entre Venezuela y Estados Unidos, por supuesto, giran primordialmente en torno al petróleo. En 2014, según el gobierno estadounidense, Venezuela exportaba unos 740.000 barriles a Venezuela.
El monto de las exportaciones petroleras entre los dos países ha caído en cerca de 50% frente a lo que era hace cerca de una década. Pero Venezuela sigue siendo el cuarto proveedor mundial de petróleo para EEUU. De modo que es un intercambio comercial provechoso para ambas partes. Y pese al discurso político de lado y lado, es previsible que continúe. ¿Quién necesita más del otro? Eso es materia de discusión.
En la actualidad las exportaciones a China llegan a 536.000 barriles diarios, y a India se dirigen 363.000 barriles, según indicó el ministro de petróleo Asdrúbal Chávez. Las ventas a esos países son todavía menores que lo que compra Estados Unidos.