Gobiernos militaristas
“El Pacto de Punto Fijo permitió al país - que a lo largo de su historia había estado sometido a regímenes militaristas - tuviera por lo menos por 40 años democracia, alternabilidad, gobiernos civiles y que el poder se transmitiera pacíficamente de un gobierno a otro, sin necesidad de la violencia (…) Desde José Antonio Páez a Marcos Pérez Jiménez, los presidentes venezolanos provinieron del ala militar. Después del año 1961 hubo jefes civiles y por fin tuvimos unos años de vida democrática hasta que de nuevo apareció un Teniente Coronel, Hugo Chávez, y ahora los generales que gobiernan al país con el señor Maduro”.
¿Qué hubiese pasado en Venezuela si el Pacto de Punto Fijo no se hubiera dado?
“Creo que la división de los políticos y de los partidos hubieran debilitado al régimen democrático, y cualquiera de las vallas asonadas violentas que se inventaron para intentar derrocar al gobierno democrático de Rómulo Betancourt hubiese tenido éxito (…) Hubo un hecho que afectó la estabilidad institucional de Venezuela, que fue el triunfo de la Revolución Cubana, esto llevó a muchos jóvenes venezolanos a pensar que el camino de la revolución era asaltar al poder por la fuerza y organizaron movimientos guerrilleros. El Pacto permitió que el gobierno de Betancourt lograra sostenerse frente a todas las amenazas violentas del militarismo tradicional y del izquierdismo seudorevolucionario”.
¿Era necesario excluir al PCV?
“El Partido Comunista de Venezuela no estuvo interesado en participar en el Pacto. Ellos sostenían que había que instaurar en Venezuela la dictadura del proletariado, y como el Pacto era para sostener la democracia, era difícil que el partido comunista suscribiera ese acuerdo en el cual se iba a defender la democracia y no la dictadura. La otra causa era que el PCV de ese momento, era sumamente obediente a un partido extranjero que era el Partido Comunista de la Unión Soviética, y el Pacto pretendía ser suscrito por partidos venezolanos que obedecían a líneas políticas estratégicas venezolanas y no soviéticas”.
¿Por qué el actual Gobierno cuestiona tanto al Pacto de Punto Fijo?
“En la estrategia del actual oficialismo mal llamado revolucionario, está tener enemigos estratégicos como el ‘imperialismo’, el cual según cifras del BCV sigue siendo el principal comprador de petróleo venezolano y nuestro principal surtidor de bienes y servicios; es decir que la relación con el ‘imperio’ se mantiene más allá del discurso. Pero además necesitaban tener otro enemigo, el pasado. Allí surge lo que llamo el ‘Complejo de Adán de los políticos venezolanos’, cada gobierno llega con la idea que la historia comienza con ellos y que todo lo anterior es malo. Estos son los enemigos estratégicos del Gobierno, el ‘imperialismo’ y el pasado que lo representan con el Pacto de Punto Fijo”.
¿Había una exagerada intervención de EE UU en la política interna venezolana en los llamados gobiernos puntofijistas?
“No lo percibí así. Los gobiernos democráticos venezolanos fueron muy independientes. Venezuela tenía en tiempos de la dictadura militar un convenio firmado con los Estados Unidos de intercambio comercial, y ese tratado en el gobierno del presidente Caldera civilizadamente se revocó. En tiempos de Carlos Andrés Pérez se nacionalizaron las empresas petroleras y se fueron las empresas norteamericanas (…) Las relaciones con los EE UU siempre fueron muy buenas y tienen que volver a ser muy buenas. El señor Raúl Castro está dando una demostración que conviene tener buenas relaciones con el ‘imperio’”.
¿La actual coyuntura nacional amerita un acuerdo político similar al Pacto de Punto Fijo?
“Mi respuesta es afirmativa. Hace falta un gran acuerdo nacional. Esta peleadera entre Gobierno y oposición no nos lleva a nada positivo. Hace falta un gran acuerdo para resolver los gravísimos problemas económicos y sociales que nos agobian. La solución de esos problemas no puede ser impuesta por una minoría, debe construirse una gran mayoría nacional que respalde las reformas y modificaciones que hay que hacer”.
¿Cuándo dice minoría se refiere a la oposición o al Gobierno?
“A los dos. Creo que el Gobierno hoy representa a una minoría muy pequeña pero que tiene el poder. Hay una gran mayoría de venezolanos que nos consideramos opositores pero no todos sentimos que la agrupación de partidos políticos de la oposición representa el sentimiento mayoritario del país. Hay que construir un sentimiento de unidad nacional que va mucho más allá de un pacto cupular entre Gobierno y oposición. Tiene que ser un gran acuerdo que involucre a todos los sectores políticos, sociales, económicos y culturales de la nación. A diferencia del Pacto de Punto Fijo, donde bastaban tres firmas: la de Betancourt, Villalba y Caldera, esas tres firmas representaban al país. En este momento no creo que la firma de Chúo Torrealba y del presidente Maduro representen a la mayoría del país”.
¿Las elecciones parlamentarias representan una oportunidad para que la oposición conquiste mayores espacios políticos constitucionalmente?
“Estas elecciones son muy importantes. Ojalá se postulen buenos candidatos, con buenas ideas y buenos programas porque de lo contrario las elecciones parlamentarias las puede ganar la abstención. Si no se esmera el Gobierno en presentar candidatos serios, apreciables por el público, y no se esmera la oposición de presentar candidatos con credenciales que además presenten propuestas de qué es lo que van a hacer si llegan al parlamento, les digo francamente - yo que soy un demócrata tan convencido que jamás he dejado de votar - caramba si no me presentan unos buenos candidatos, soy capaz de no participar. Todavía estamos a tiempo”.
¿Se arrepiente de haber dejado el partido Copei?
“Sigo siendo social-cristiano. Eso es lo más valioso para mí. Ahora, el presidente de Copei dijo en un programa de televisión que si yo me iba, él podía trabajar mejor, entonces como a mí me interesa que él trabaje mejor pues lo complací y me fui. Me fui de la militancia, que es un hecho administrativo burocrático, pero sigo siendo un militante de la causa demócrata-cristiana”.
¿Tiene aspiraciones electorales “El Tigre” Fernández?
“La aspiración que tengo es de ser útil a mi país hasta el último minuto de mi existencia. No estoy pensando ser candidato a ningún cargo de elección popular, pero si procuro estar a la orden a cualquier esfuerzo que contribuya a dejar un mejor país a nuestros hijos y nietos”.
Larga trayectoria
Eduardo Fernández nació en Caracas un 18 de octubre de 1940. Fue miembro del partido Copei hasta el 1 de octubre de 2014. Desde 1969 hasta 1972, fue Sub- Secretario General de la Presidencia (actualmente Ministerio del Despacho de la Presidencia) durante el gobierno de Rafael Caldera. Fue diputado del extinto Congreso Nacional entre 1969 y 1989 y candidato presidencial en dos oportunidades: 1988 y 2012. En otras dos oportunidades intentó obtener el respaldo de la tolda verde para ser aspirante presidencial (1993 y 1998), pero no consiguió el apoyo interno del partido.













