(Alexander González)
| Foto: Diario el Tiempo |
Una
mirada de incertidumbre y de preocupación se plasmaba sobre el rostro de Paula
Rivero, docente de Periodismo Interpretativo, quien recibía una noticia en la
puerta entre-abierta del aula por parte de una obrera del Núcleo Universitario
Rafael Rangel. Un minuto después, sin previo aviso, la clase había
terminado.
Fue
un día de dificultades, un día de inquietudes, un día lleno de incógnitas, un
día que logré levantarme más temprano de lo que acostumbro; esta sería la
principal razón por la cual accedí a las instalaciones de la Universidad de Los
Andes (Trujillo) sin ningún altercado, pero muchos de mis compañeros no
corrieron con la misma suerte.
Compinches
de clases comentaban al inicio del día sobre los policías apostados en la
entrada de la universidad y de hombres que cubrían sus rostros con trapos
oscuros; sin duda alguna algo no andaba bien. Quienes estudiamos en ésta
universidad nos resulta “común” los hechos de vandalismo es nuestra casa de
estudio, pero ese día la situación era diferente.
Nunca
habíamos percibido a tempranas horas del día un ambiente de tensión al ingresar
a la universidad. Comentarios de hazañas que varios compañeros hicieron para
llegar a la clase, incluyendo a la profesora, acompañaban los “buenos días” de
esa jornada.
Un
viedo beam que costó conseguir, y que luego tuvimos que devolver a la secretaria del departamento de economía,
dio cabida a que la misma informara a la educadora sobre la situación que ya
percibíamos. Momentos previos a éstos, los estudiantes se preguntaban ¿qué
pasará allá afuera? Las constantes y perturbadoras detonaciones provocaban
desconcentración para con la clase.
No
vi a la bedel ni escuché lo que le dijo a la profesora Paula, pero creo que
muchos de mis compañeros sí. Inmediatamente comenzaron a recoger sus
pertenencias, en ese instante nuestra docente procedió a culminar la clase, pues
había sido informada que un bus universitario había sido incendiado, y el ambiente
en los alrededores de la universidad era peligroso, por lo que no quería
exponernos ante esa circunstancias de inseguridad. Así culminó aquella clase,
de ese día accidentado…
(Este acontecimiento sucedió el día 28 de marzo del año
2012)






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