viernes, 25 de mayo de 2012

El mercado y su sistema


Alexander González 

Todos y cada uno de nosotros de forma consciente o inconsciente participamos activamente en un sistema integrado, que hace del día a día una actividad lucrativa, esta actividad se denominada mercado, mercadotecnia o también es conocida como marketing.
Una actividad tan sencilla como ir al supermercado para adquirir un determinado producto, conlleva consigo una serie de elementos que en la mayoría de las ocasiones pasa desapercibido, pero no por esto hay que menospreciarlos, ya que son piezas claves para el mercado.
Como seres humanos actuamos por instinto, y son éstos los que nos conllevan a actuar de acuerdo a nuestras carestías. Las personas al encontrarse en un estado de privación, dan señales de presentar alguna necesidad, que viene hacer la carencia de solvencia de alguna de sus penurias o necesidades.
Muchas veces estas necesidades parecen carecer de lógica, pero no sólo alimentarse, abrigarse, educarse, entretenerse, entre muchos otros ejemplos, encabezan nuestras privaciones; hay situaciones donde nuestras necesidades parecen insignificantes, más sin embargo forman parte de nuestras carencias, a la expectativa de qué o quién cubrirá esa penuria. 
Cada persona, de acuerdo a su semiosfera cultural, su creencia y su costumbre, transforma esas necesidades en un deseo muy personal, que varía en relación a los criterios que ya mencioné. Esto hace posible diversificar nuestras preferencias respecto a los productos de consumo, disponibles en el mercado y, que estamos en condiciones de adquirirlo en proporción con nuestras posibilidades. Cuando cumplimos con esta etapa, comenzamos a formar parte de lo que se denomina demanda, la cual depende íntimamente de nuestro poder adquisitivo, que no es más que la capacidad de adquirir productos y servicios.
Los productos son las cosas que se ofrecen en un mercado para la atención, adquisición, uso o consumo capaces de satisfacer una necesidad o deseo” asegura Peter Drucker; esto en otras palabras hace referencia a los productos de consumo fáctico o superficial, que individualmente decidimos consumir cuando éste adquiere un valor y cumple con nuestras expectativas o propósitos; sin embargo es importante mencionar que en otros casos, nuestra  potestad de decidir no influye en la calidad del producto o servicio, en ciertas circunstancias, el factor más influyente del proceso de producción y compra es el costo y eficiencia para adquirirlo.
Para poder adquirir un producto o servicio que cubra y satisfaga una necesidad o deseo, es necesario ofrecer algo a cambio para obtenerlo. En esta oportunidad ocurre un proceso de intercambio, que busca complacer al productor y al consumidor simultáneamente, mediante la reciprocidad de valores monetarios o de bienes entre los involucrados, a través de las transacciones de los mismos.
El mercado en sí, está compuesto por los compradores reales, que son aquellos los que consumen los productos y servicios en un momento determinado; y los compradores potenciales, que están representados en aquellos futuros consumidores que hay que persuadir para que consuman determinado producto o servicio.
Peter Drucker argumenta que “las ventas sostienen que los consumidores no adquirirán en suficiente volumen los productos de las empresa a menos que ésta realice un gran esfuerzo de promoción y ventas”. Es por esta razón que los publicistas se empeñan en conocer los tipos de demanda, para hacer eficaz las ventas de diversos productos y servicios.
Las demandas pueden ser negativas, situación en la cual un determinado producto o servicio es despreciado por el mercado. Puede haber ausencia de demanda cuando los consumidores se muestren indiferentes frente a la oferta de producción. También puede darse una demanda latente, que no es más que el estado de privación en el cual se encuentran sumergidos algunos consumidores, al no sentirse satisfechos con los productos y servicios propuestos. En otros casos, cuando ocurre una disminución de la petición de uno o varios de los productos ofrecidos por alguna empresa, se hace referencia a una demanda decreciente. Estaremos frente a una demanda irregular cuando las solicitudes de servicios o productos varíen según la temporada, horarios, días, entre otros. Puede existir una demanda plena, cuando el productor está satisfecho con los niveles de ventas. Cuando las peticiones de explícito producto exceden los niveles de producción a los que está sometida determinada empresa, estaremos frente a un caso de demanda excesiva. Por último tenemos la demanda de productos dañinos, en la cual la mercadotecnia busca persuadir a los consumidores de ésta categoría, para que dejen de consumir el producto o servicio nocivo.
En fin, cuando hablamos de mercado, mercadotecnia o marketing nos estamos refiriendo a “una actividad humana cuya finalidad consiste en satisfacer las necesidades y deseos del hombre por medio de los procesos de intercambio”,  que puede concatenarse con la mercadotecnia social, que posee las mismas funciones de la mercadotecnia convencional, sólo que busca mayor eficiencia para mejorar el bienestar de la sociedad y/o de los consumidores.

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