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lunes, 20 de agosto de 2018

Reconversión monetaria en Venezuela: algunas preguntas

Por: Alexander González

La incertidumbre reina en Venezuela. Los recientes anuncios económicos emitidos por el presidente Nicolás Maduro han desconcertado a la población. La medida que más golpea - obviamente - es el aumento del sueldo mínimo a “medio Petro” (Bs.S 1.800). Existen opiniones afirmando que eso es (más o menos) el salario que debe percibir un venezolano promedio para “paliar la crisis”, pero subirlo de manera abrupta ha generado grandes problemas. El Gobierno dice que asumirá el pago de este aumento a las pequeñas y medianas empresas por tres meses. ¿Pero y después?


La manera de cómo se va a hacer dichos pagos no ha sido aclarada. El Mandatario dijo haberle pedido a sus ministros, solicitar a las empresas privadas las nóminas de sus empleados. Adicional a ello, ya la plataforma del llamado Carnet de la Patria da a entender que este dinero destinado a pagar la diferencia del aumento salarial, no lo percibirán las empresas sino los trabajadores de manera directa a través del Carnet de la Patria. Ahora bien, ¿y cómo quedan aquellos trabajadores que no lo tienen?


Hay quienes nos preguntamos si el escenario en el cual el Gobierno cumple con el pago de manera puntual a través del mecanismo del mencionado Carnet: ¿el mercado aguantará tal demanda? Porque se supone que la población – en este hipotético escenario – contará con recursos, pero… ¿habrá suficientes productos para todos? El Gobierno deberá inundar los anaqueles con comida importada "mientras produzcamos acá". ¿Lo están haciendo? ¿Lo harán? ¿Cuándo?


A consideración del ciudadano de a pie, los comerciantes inciden también en esta nueva incertidumbre. Algunos afirman que “no hay excusa para subir los precios”, creen que estos están añadiendo el tema de la especulación a la crisis, porque como hay escasez, la Ley del mercado se impone, pero esta vez con la ilegalidad de quienes suben los costos “como les da la gana”. Ahora bien, supongamos que los precios se mantengan: ¿Cómo un comerciante costeará los elevados sueldos y salarios de sus empleados una vez que el Gobierno “deje de subsidiarlos?”.


Y las preguntas siguen. El economista Víctor Álvarez opina que en Venezuela hay aproximadamente 3 millones de empleados públicos que comenzarán a ganar BsS 1.800 (1/2 petro) y recibirán un bono de BsS 600 (Esto sin contar a la empresa privada). Esto equivale a un pago por nómina de millón y medio de petros mensuales. Pero el White Paper del Petro establece que sólo se emitirán 100 millones de petros que alcanzarían para pocos meses de nómina. ¿De dónde va a sacar el Gobierno el resto del dinero para financiar la inversión social, infraestructura, gasto militar, etc? Adicionalmente me pregunto también: quienes trabajan de manera independiente ¿cómo percibirán estos “grandes” ingresos para costear su trabajo? De esto se valen los comerciantes para subir desproporcionalmente los precios. ¿Tendrán algo razón?


A criterio de algunos, Maduro ahora sí tomó medidas económicas, estremeció la economía nacional o comenzó a hacerlo. Para varios economistas, estas son medidas válidas, pero ortodoxas. Qué quiere decir esto: que son duras de digerir, necesitan del financiamiento extranjero (¿lo tenemos?), que golpean a un sector en particular (ciudadanos de clase media y baja y en este caso, a la empresa privada), y que es un proceso de estabilización duro, eficaz siempre y cuando haya ciudadanía educada y con instituciones serias, ¿contamos con ello? ¿Aguantaremos este “ortodoxo” proceso de estabilización? Más preguntas por responder. Sin instituciones serias, al parecer aún estamos a merced de la corrupción galopante con la cual sí contamos.


El Jefe de Estado ha afirmado que uno de los objetivos es “desplazar al dólar paralelo”. Ya muy pocos dudan que DólarToday – por ejemplo - ha contribuido a esta crisis, pero... ¿quiénes manejan esa página y les sacan provecho? ¿Quiénes en Venezuela tienen acceso al dólar preferencial? más preguntas.
Hay quienes hemos optado por tomar esta coyuntura como un gran aprendizaje. A mi criterio, Maduro sabe que el juego parece estar trancado. Hasta ahora muchos venezolanos sobrevivían a la crisis gracias a las remesas, y quizás estaban “acostumbrándose” a la situación país que atravesamos. Pero ahora con estas medidas económicas surge otra pregunta: ¿Las remesas serán suficientes para seguir sobreviviendo?


Y para completar la compleja coyuntura venezolana, a esto se suma la carencia de una dirigencia política opositora capaz de unificar criterios y mostrar una ruta alterna segura, convincente y clara.
Partidos políticos que adversan al Ejecutivo Nacional, convocaron a un paro nacional, pero hay quienes pensamos que no es necesario, porque desde el sábado 18 de agosto, Venezuela parece un desierto. La incertidumbre nos invadió. Pero es posible que la prensa internacional diga que “los venezolanos se sumaron al paro convocado por la oposición", y aquí ellos mismos capaz y se lo creen.


Las “mentes pensantes” de este país se están yendo. ¿A quién le dejamos una eventual recuperación? ¿A quiénes les dejamos la política? ¿Con qué capital humano asumimos esa anhelada recuperación?
Estos días he estado desarrollando algunos trabajos especiales a propósito del aniversario número 40 del ahora Semanario Los Andes en Trujillo, y me he encontrado con gente que hace cosas interesantes, y quiere hacer mucho más, eso me llena de optimismo y esperanza. Cuando esta tormenta pase - y espero sea pronto - ojalá ese potencial siga acá.


Quienes aún permanecemos en Venezuela, tenemos que estar claros que lo que se avecina no se ve nada benigno. Ojalá nos equivoquemos. Que las hormonas no dominen a las neuronas. Arriesgándome a las “balas comunicacionales” de los “guerrilleros de las redes sociales”, si va a ser Maduro el que "milagrosamente" estabilice la economía (de llegar a cumplirse cabalmente los escenarios antes expuestos), bienvenido sea por el bien de todos. A veces las “salidas” son aquellas las que menos creíamos posibles. Y si no va ser él, porque su fama lo antecede, pues que vengan otros, y ojalá no sea demasiado tarde.