(Alexander González) Víctor Álvarez cuenta que conoció al Comandante junto a Arias Cárdenas, en un encuentro que coordinó el capitán trujillano Gerardo Márquez (uno de los oficiales del 4F), por allá en 1990. "Gerardo y yo habíamos compartido las luchas estudiantiles en Valera. Al graduarnos de bachilleres tomamos rumbos distintos. Yo me fui a estudiar en la Universidad de La Habana y él se alistó en la Academia Militar. Al principio no podía entender esa decisión de mi compañero de luchas de ser parte de un ejército que los estudiantes considerábamos como un cuerpo represivo. Pero cada vez que regresaba de Cuba y nos reencontrábamos, él me explicaba que no era como yo pensaba, que en el Ejército estaba creciendo una juventud patriota cada vez más indignada por la descomposición ética y moral de las élites políticas, militares y económicas. Al graduarme y volver a Venezuela, Gerardo y Pedro Carreño me captaron para apoyar la rebelión cívico-militar que tenía como objetivo derrotar la corrupción, la pobreza y la exclusión social".
Consternado por el "Caracazo"
Víctor relata que su primera impresión al conocer a Chávez, se dio en medio de una conversación muy fraternal, detalla que le conmovió mucho lo consternado que seguía por la reciente masacre del "Caracazo". "Tenía una posición muy crítica ante la sumisión de Carlos Andrés Pérez, quien dejó imponerse las políticas antipopulares del FMI y el Banco Mundial. Fue una larga conversación que terminó a altas horas de la noche. Al terminar, Arias Cárdenas se encargó de repartirnos en su carrito. Dejamos al Comandante Chávez en el Palacio Blanco y antes de entrar se lanzó a toda voz un poema que le había escrito a Felipe Antonio
Álvarez explica que cuando conoció a Chávez (1990), estaba muy reciente la caída del Muro de Berlín (1989). "Luego vino el trauma que nos dejó a los socialistas el colapso del socialismo soviético. Era la noticia del momento y lo que se veía venir. Desde entonces Chávez vio con claridad que para no reeditar esa historia, el poder económico tenía que pasar a manos del pueblo, evitar que fuera secuestrado por una élite burocrática privilegiada, que se alejaba de las mayorías y se dedicaba a disfrutar las mieles del poder".
Argumenta que Chávez fue consecuente con aquella conversación. "Como Presidente dedicó a ese objetivo buena parte de sus decisiones económicas más importantes: emprendió el rescate de Pdvsa para reorientar la renta petrolera en función de la inversión social, creó el Banco del Pueblo, el Banco de la Mujer, el Ministerio de la Economía Popular -que luego se transformó en el Ministerio de las Comunas-, impulsó las leyes de las Comunas, del Sistema Económico Comunal y del Poder Popular". Para el economista, el Comandante Chávez dejó como legado todo un marco legal y un entorno institucional sobre el cual descansa la posibilidad real de construir un nuevo modelo productivo bajo el control de los trabajadores directos y de la comunidad organizada.
Su proyecto, mi proyecto
Acosta Carles, quien cayó muerto en los sucesos del ‘Caracazo'. Eso me impresionó".Álvarez explica que cuando conoció a Chávez (1990), estaba muy reciente la caída del Muro de Berlín (1989). "Luego vino el trauma que nos dejó a los socialistas el colapso del socialismo soviético. Era la noticia del momento y lo que se veía venir. Desde entonces Chávez vio con claridad que para no reeditar esa historia, el poder económico tenía que pasar a manos del pueblo, evitar que fuera secuestrado por una élite burocrática privilegiada, que se alejaba de las mayorías y se dedicaba a disfrutar las mieles del poder".
Argumenta que Chávez fue consecuente con aquella conversación. "Como Presidente dedicó a ese objetivo buena parte de sus decisiones económicas más importantes: emprendió el rescate de Pdvsa para reorientar la renta petrolera en función de la inversión social, creó el Banco del Pueblo, el Banco de la Mujer, el Ministerio de la Economía Popular -que luego se transformó en el Ministerio de las Comunas-, impulsó las leyes de las Comunas, del Sistema Económico Comunal y del Poder Popular". Para el economista, el Comandante Chávez dejó como legado todo un marco legal y un entorno institucional sobre el cual descansa la posibilidad real de construir un nuevo modelo productivo bajo el control de los trabajadores directos y de la comunidad organizada.
Su proyecto, mi proyecto
Víctor Álvarez sostuvo que Chávez no tuvo que convencerlo para apoyar su proyecto de país, ya que era el mismo que él defendía. "Desde mis primeras luchas en los liceos ‘Ciudad de Valera' y ‘Rafael Rangel', yo también estaba comprometido con el ideal de una Patria libre y soberana, con un país libre de desempleo, pobreza y exclusión social. Soñaba con una nación decente, donde todos pudiéramos vivir con alegría y dignidad. Lo que sí me incentivó fue su libertad de pensamiento, su apertura a nuevas ideas. Nunca lo sentí preso de dogmas".
Difíciles momentos
Difíciles momentos
El economista señala que su primera tarea en el gobierno del Presidente Chávez fue como Director Ejecutivo del Consejo de Desarrollo Industrial, entre 1999 y 2000. Luego del Golpe de Estado, Chávez lo llamó por teléfono para que asumiera el Viceministerio de Industria. "Eran tiempos difíciles, nadie quería asumir cargos en un Gobierno que se tambaleaba y parecía que tenía los días contados. Me enfrentaba a una prueba de valor y de mis convicciones que no podía eludir".
Argumenta Álvarez que asumió la tarea en medio de un odio exacerbado por parte de quienes se obstinaban en derrocar al Presidente. "Éramos Gobierno, pero aún así nos caceroleaban y agredían violentamente en los sitios públicos, incluso donde vivíamos. Me marcó como persona la confianza de Chávez en que la revolución triunfaría. Su fe era impresionante. Aún en los momentos más difíciles, nos contagiaba con su entusiasmo, su fuerza, su valor. Era incansable. No daba ni pedía tregua. Estaba convencido de la necesidad histórica de librar esos conflictos, tenía la certeza de que cada victoria serviría para consolidar las fuerzas del pueblo y barrer todo aquello que se le opusiera al proceso de cambio que él estaba liderando".
Pensaba en los pobres
Argumenta Álvarez que asumió la tarea en medio de un odio exacerbado por parte de quienes se obstinaban en derrocar al Presidente. "Éramos Gobierno, pero aún así nos caceroleaban y agredían violentamente en los sitios públicos, incluso donde vivíamos. Me marcó como persona la confianza de Chávez en que la revolución triunfaría. Su fe era impresionante. Aún en los momentos más difíciles, nos contagiaba con su entusiasmo, su fuerza, su valor. Era incansable. No daba ni pedía tregua. Estaba convencido de la necesidad histórica de librar esos conflictos, tenía la certeza de que cada victoria serviría para consolidar las fuerzas del pueblo y barrer todo aquello que se le opusiera al proceso de cambio que él estaba liderando".
Pensaba en los pobres
Álvarez relata que en los días del paro empresarial y el sabotaje petrolero se desató una enorme fuga de capitales, las reservas internacionales caían "palo abajo" y el poder de compra del bolívar se erosionaba, Chávez no vaciló en tomar la medida de control de cambios y aplicar un fuerte torniquete para evitar el desangramiento que habría quebrado las finanzas públicas. "Eran los primeros años de la Revolución, cuando se inició también la lucha contra el latifundio y se comenzaron a lanzar las primeras misiones sociales. Chávez pensaba en los pobres, en los excluidos, en los invisibilizados. Sus decisiones en materia económica siempre estuvieron vinculadas a un principio rector que nos repetía a cada rato: ‘Si queremos acabar con la pobreza hay que darle el poder a los pobres'.
Víctor resalta que veía en el Comandante una constante preocupación por no defraudar la confianza del pueblo. "Confiaba en los informes de sus ministros, pero más confiaba en la voz del pueblo. Por eso siempre hacia los Aló Presidente en un lugar distinto, por eso realizaba tantos actos a lo largo y ancho del territorio nacional. Era su manera de estar en contacto permanente con el sentir del pueblo, de escuchar y atender el clamor popular. Nunca el pueblo venezolano se sintió tan comprendido por un Presidente".
Un valerano ex Ministro de Chávez
Víctor resalta que veía en el Comandante una constante preocupación por no defraudar la confianza del pueblo. "Confiaba en los informes de sus ministros, pero más confiaba en la voz del pueblo. Por eso siempre hacia los Aló Presidente en un lugar distinto, por eso realizaba tantos actos a lo largo y ancho del territorio nacional. Era su manera de estar en contacto permanente con el sentir del pueblo, de escuchar y atender el clamor popular. Nunca el pueblo venezolano se sintió tan comprendido por un Presidente".
Un valerano ex Ministro de Chávez
Víctor Álvarez es valerano de nacimiento. Investigador del Centro Internacional Miranda (CIM). Autor de libros como: "Venezuela: ¿Hacia dónde va el Modelo Productivo?", "Del Estado burocrático al Estado comunal" y "Claves para la Industrialización Socialista". Después de los acontecimientos de abril 2002, asumió varios cargos de la administración pública, entre los más destacados están: Ministro de Industrias Básicas; Presidente de la CVG; Director de Pdvsa; Presidente del Banco de Comercio Exterior y Viceministro de Industrias.






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