Luego de una reunión efectuada en su sede, el Colegio Nacional de Periodista, seccional Trujillo se pronunció sobre el caso de Cemento Andino y los hechos suscitados en los medios de comunicación de circulación regional, Diario El Tiempo y Diario de Los Andes. A continuación el pronunciamiento:
El Colegio Nacional de Periodistas, Seccional Trujillo, fiel a su historia y tradición democrática, de ser un fiel defensor y garante de la libertad de expresión, de pensamiento y opinión, tal cual lo consagran la Carta Magna, la Ley de Ejercicio del Periodismo y el Código de Ética del Periodista Venezolano; rechaza de manera firme, categórica y contundente el intento de intimidar y amedrentar a los periodistas y reporteros gráficos del Diario El Tiempo y el Diario de Los Andes, igual al resto del personal de estos medios de comunicación impresos asentados en la ciudad de Valera, estado Trujillo, por el simple hecho de cumplir la sagrada misión de informar, que a su vez, le permite al pueblo permanecer informado.
El martes 16 de septiembre de 2014, trabajadores de la Empresa Socialista de Cemento -conocida como Cemento Andino- se trasladaron hasta la sede de ambos rotativos para reclamar de forma altisonante el cese de las informaciones donde los denunciantes, las fuentes respectivas, involucran en irregularidades administrativas y acoso sexual al ingeniero Crisanto Silva, presidente de esa factoría.
Los periodistas, reporteros gráficos, jefes de información, jefes de redacción y editores de estos diarios NO le han negado el derecho a las partes a ofrecer su versión de los hechos, a favor o en contra de quienes administran y conducen Cemento Andino, por lo que, no continuar informando y divulgando tales acontecimientos noticiosos ante la opinión pública trujillana y venezolana, significaría darle cabida, ceder ante el amedrentamiento y la intimidación, y ceder, colocarse de rodilla ante el poder de turno, lo que a su vez, implicaría imponer la censura y la autocensura en las redacciones del Diario de Los Andes y Diario El Tiempo.
Desde la Seccional Trujillo del CNP, desde el gremio periodístico regional reiteramos y ratificamos un NO decisivo y definitivo a la censura y la autocensura, porque la censura es la negación del periodismo y la autocensura es la negación del periodista. En ningún momento, lugar y circunstancia, al ingeniero Crisanto Silva, presidente de la Empresa Socialista de Cemento, le han negado el derecho previsto en el artículo 57 de la Constitución Nacional, según el cual:
"Se prohíbe la censura a los funcionarios públicos o funcionarías públicas para dar cuenta de los asuntos bajo sus responsabilidades".
Ejerza ese derecho sin miedo, temor ni vacilaciones, dé la cara, hágalo, asuma su responsabilidad y obligación ética y moral, sin mandaderos, porque en el sano debate y discusión, en pleno respeto a las opiniones y criterios, por muy diferentes que sean, las puertas del Diario El Tiempo y el Diario de Los Andes permanecen abiertas, y también las del Colegio Nacional de Periodistas, Seccional Trujillo.
Ambos rotativos continuarán informando y dando los derechos a réplica y rectificación que establece el artículo 58 de la Carta Magna, respaldado por la Ley de Ejercicio del Periodismo. Lo hacen y lo harán pese a los cada vez más reducidos espacios y tirajes por edición, a pesar de la disminución del número de páginas, incluso de su tamaño, motivado a las trabas impuestas por las autoridades competentes para otorgar las divisas, los dólares preferenciales a las empresas encargadas de importar el papel periódico.
Grave escasez de papel que estos tabloides, igual que la inmensa mayoría de medios impresos de Venezuela no apegados al oficialismo, padecen acentuadamente desde el año pasado; pero que se ha agravado todavía más en los días que corren, colocando en peligro la estabilidad laboral de sus trabajadores. Es esa otra forma de acorralar al periodismo libre e independiente que acata el mandato de la Carta Magna, previsto en el artículo 58, de informar de modo oportuno y veraz, sin censura ni maquillajes, superando todos los obstáculos e impedimentos que los censores imponen por la vía "legal" o por iniciativa propia, por capricho.
¡Qué viva la libertad de expresión, de información, de pensamiento y opinión!
¡Qué vivan los periodistas, reporteros gráficos, camarógrafos y demás comunicadores sociales que ejercen su profesión con honestidad y dignidad, apegados siempre a los valores, a los principios éticos y morales!







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