La oposición ha dicho que debido al “control institucional” del Gobierno es necesario combinar tres mecanismos diferentes para alcanzar la transición. Analistas políticos dicen que la táctica mixta es una prueba de que la MUD no logró ponerse de acuerdo. Cada una de las estrategias cuenta con pros y contras, y se puede afirmar que representan a cada una de las diferentes tendencias dentro de la oposición
(Alexander González) Lo coalición opositora de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) detalló que utilizará tres vías con el objetivo de desplazar al presidente Nicolás Maduro del Poder Ejecutivo: la presión social para lograr la renuncia, una enmienda constitucional y un referendo revocatorio. Maduro, quien fue electo para el período 2013-2019, ha reiterado que no va a renunciar
Los sectores afectos al Gobierno ven estas propuestas como un llamado a la protesta similar al de 2014, cuando una ola de manifestaciones dejó más de 43 muertos y casi 4 mil detenidos, entre ellos varios dirigentes de la oposición.
¿Por qué ahora?
La oposición argumenta que después de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, en las que ganaron la mayoría en el Parlamento por primera vez en 17 años, el Gobierno “no ha rectificado” y de ahí “la necesidad” de un cambio de gobierno.
“Nada funciona, todo está mal y nuestros derechos están siendo constantemente pisoteados, mientras persiste el saqueo del dinero y los recursos de los venezolanos”, se lee en un comunicado dado a conocer por la MUD.
La oposición ha afirmado que debido al “control institucional” del Gobierno es necesario disponer de tres mecanismos diferentes para conseguir la transición. Analistas políticos señalan que la táctica mixta es una prueba de que la MUD no logró ponerse de acuerdo. Cada una de las estrategias cuenta con pros y contras, y se puede afirmar que simbolizan a cada una de las diferentes tendencias que hacen vida activa dentro de la oposición.
La renuncia
La renuncia a través de la presión social es apoyada por el ala considerada radical, representada por figuras como Leopoldo López, condenado a más de 13 años de prisión, y María Corina Machado, exdiputada inhabilitada políticamente por la Contraloría.
Esto implica movilizar a todo el país descontento, incluso a aquellos que vienen de militar en el chavismo. Pero hay que tomar en cuenta que la renuncia presidencial depende única y exclusivamente del Presidente, es un acto voluntario, y es necesario recordar que en la última elección parlamentaria del 6 de diciembre de 2015, el chavismo obtuvo poco más del 40% de los sufragios, porcentaje que a criterio de algunos analistas políticos, representa el “voto duro” del Gobierno y sigue siendo una importante e influyente fuerza social.
Los críticos de la propuesta, además, aseguran que Maduro cuenta con el apoyo de instituciones clave que podrían presionarlo para que renuncie, como las Fuerzas Armadas. Según la Constitución, si el presidente renuncia antes del cuarto año de mandato, se deben celebrar nuevas elecciones en menos de 30 días, durante los cuales asume el vicepresidente, quien en este momento es Aristóbulo Istúriz, un chavista considerado moderado. Si es la renuncia es después del cuarto año, el vicepresidente completa el mandato.
La enmienda constitucional
Este mecanismo busca que se acorte el período presidencial de seis a cuatro años y se derogue la reelección inmediata, que se aprobó por referendo en 2009, cuando el fallecido presidente Hugo Chávez estaba en el poder. La idea de la enmienda constitucional la lanzó el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup.
Sus partidarios argumentan que es el método más simple, porque sólo debe ser aprobado por una mayoría simple del Parlamento, que la oposición tiene cómodamente. Luego de la aprobación en la Asamblea, el Consejo Nacional Electoral (CNE) en teoría debe convocar a un referendo, que por ser una enmienda sólo necesita de la aprobación de 30% del registro electoral, un requerimiento menos complejo que el exigido por un revocatorio.
Los críticos de esta propuesta dicen que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) puede bloquearla alegando que se trata en realidad de una reforma constitucional y no una simple enmienda. En ese caso, se requeriría la aprobación de dos tercios de la Asamblea, que según el mismo TSJ la oposición ya no tiene desde que fue suspendida la toma de posesión de cuatro diputados impugnados.
La enmienda también se somete a un debate sobre si entra en vigor luego o durante el mandato de Maduro, el cual se definirá en el TSJ. Esta propuesta es liderada por el excandidato presidencial Henrique Capriles y el diputado Julio Borges.
El revocatorio
Según la Constitución, el presidente puede ser revocado por medio de un referéndum cuando cumpla la mitad de su mandato. Y eso ya presenta una incógnita que tendrán que resolver el TSJ o el CNE: ¿cuándo se empieza a contar el inicio del mandato de Maduro?
El presidente fue elegido, de acuerdo a la Constitución, para completar el mandato de Chávez. Así que hay tres respuestas: cuando Chávez fue reelecto (12 de octubre de 2012), cuando Chávez debía haber sido posesionado (10 de enero de 2013) o cuando Maduro se posesionó tras la muerte de Chávez después de las elecciones con Capriles (19 de abril de 2013).
El referendo implica que una organización de casi 200 mil ciudadanos (1% del registro electoral) solicite la activación de la consulta popular. Luego esa agrupación debe recoger en tres días casi 4 millones de firmas (20% del registro electoral).
Si el CNE certifica esas firmas, convoca a un referendo, en el que –para ser aprobada la propuesta– el "sí" debe superar los votos que eligieron a Maduro: poco más de 7 millones y medio de votos (según las Normas para Regular los Referendos Revocatorios vigente publicada en Gaceta Oficial del CNE con la resolución Nº 070327-341 el 27 de marzo de 2007). Esta es la vía más dispendiosa para sacar Maduro, pero sus partidarios dicen que tiene la ventaja de que no depende del TSJ ni de las Fuerzas Armadas, sino que le da a los venezolanos el poder de derrocar al presidente. Y hay que tomar en cuenta que ya la AN adelanta un proyecto de Ley Orgánica de Referendos, que puede modificar las normas vigentes.
¡Cordura por favor!
Venezuela pasa por la peor crisis económica de su historia reciente, que se ha agravado por la caída del precio del petróleo. Mucho se especula sobre un eventual escenario de estallido social similar a “El Caracazo”. Las voces de llamado a la cordura no dejan de sonar. El nivel de paciencia que han tenido los venezolanos ante sus dirigentes es una muestra de que el país quiere salir de este contexto elevando la bandera de la paz. El llamado es a los políticos: ¡cordura por favor!







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