(Alexander González).Vistos los acontecimientos en la Organización de Estados Americanos, para el periodista Vladimir Villegas “no queda duda” de que lo que ocurre en Venezuela genera preocupación en todo el continente e incluso más allá. “El conflicto social y político que hoy vivimos los venezolanos es inocultable a los ojos del mundo. Es cierto que básicamente es un asunto entre venezolanos, pero con sus acciones, tanto Gobierno como oposición están admitiendo lo que muchos ya tememos: parece que solos no podemos”, opina el comunicador social.
Villegas argumenta que cada bando, por llamar de alguna manera a los principales protagonistas de la confrontación, busca sus aliados fuera del país y mueve sus piezas con la idea de librar exitosamente la batalla internacional, que a su criterio tiene mucho peso pero que seguramente no será la decisiva. “Es una vana ilusión creer que por una resolución de la OEA o de cualquier otro bloque regional de América o de otras latitudes las cosas se van a resolver en Venezuela”, recalca.
Sin voluntad política
Insiste que aunque hayan grupo de amigos, mediadores, facilitadores o cualquier otra figura similar que haga las veces de correo o de mensajeros entre las partes, pero si al final no existe una sincera voluntad política esas figuras (como hoy la encarnan los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos) fracasarán en su intento de lograr que se convoque a un diálogo y una negociación política que generen no sólo confianza sino resultados concretos.
Mínimo de acuerdos
“Lo decía el propio Elías Jaua, diputado y dirigente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, en entrevista que recogieron diversos medios: ‘Es necesario que se llegue a un mínimo de acuerdos para que la confrontación política no impacte al pueblo’. Y uno se pregunta si Elías puede dar fe de que en esta oportunidad para el Gobierno sí hay real interés en que el diálogo llegue a buen puerto”.
Amnistía es una exigencia
El periodista recordó lo que públicamente le pidió al presidente Nicolás Maduro, cuando se dio aquel primer encuentro en Miraflores, el 26 de febrero de 2014, cuando se instaló la llamada Conferencia de Paz. “En ese entonces le dije a Maduro que era necesaria una prueba de amor para que el llamado a diálogo fuera creíble. Me refería, por ejemplo, a la amnistía, que hoy sería un buen punto de partida de un diálogo auténtico”.
Considera Villegas que la amnistía sigue siendo una exigencia de densos sectores del país, por ese paso cree que lógicamente sería bien recibido, aunque añade que hoy luce insuficiente, dada la complejidad de la crisis que vivimos en todos los órdenes. “Más que mínimos acuerdos, la hora actual reclama un gran acuerdo nacional para evitar la confrontación violenta y para darle viabilidad a las decisiones que hay que adoptar en un país donde la gente más pobre paga los platos rotos y comienza a perder la paciencia en forma acelerada”.
Sin unanimidad
Insiste que la agenda política de cada uno de los actores se parece muy poco a las necesidades concretas de la ciudadanía que se consume entre largas colas y la desesperanza.
“No hay unanimidad en ambos sectores con respecto al diálogo. Unos lo invocan, otros lo tirotean. En el caso de la oposición, comienzan a surgir diferencias públicas sobre el tema e incluso sobre el rumbo a seguir. Mientras tanto observamos casi con impotencia que nos dirigimos a niveles de mayor conflictividad”, enfatiza Villegas.
Clap: ¿solución?
A criterio del periodista, la distribución de alimentos por la vía de instancias sometidas a control político partidista, como es el caso de los llamados Clap, puede terminar siendo peor remedio que la enfermedad. “Abarcan a un pequeño sector de la población, no hay garantías de una actuación alejada del sectarismo y es altísima la probabilidad de que sucumba a vicios como la burocracia y la corrupción”.
Acuerdo nacional
Exhorta a la búsqueda de un acuerdo nacional para enfrentar la grave crisis política, económica y social, y a su discernimiento eso implica ampliar la convocatoria del diálogo, “si es que éste se convierte en realidad”, agrega.
“Instituciones como las universidades, las distintas congregaciones religiosas, los medios de comunicación social, los gremios empresariales, los sindicatos en su más amplia expresión, deben ser escuchados. La Constitución tiene en su contenido las soluciones democráticas a las dificultades que nos colocan en medio de esta gran emergencia nacional”, indica.
¿Hacia dónde vamos?
Villegas dice entender y asumir que el diálogo no es una buena palabra para una gran cantidad de personas, y sus puntos de vista los respeta, pero afirma tener claro que tarde o temprano, antes o después de una gran confrontación, hacia allá deben ir las coaliciones políticas que hacen vida activa en el país. “No hay mejor opción que esa. Diálogo no es sinónimo de renuncia a derechos o de claudicación. Es simplemente una herramienta que le ha evitado a la humanidad buena parte de los dolores y traumas que deja la violencia”.
Revocatorio no es sinónimo de golpe
Vladimir Villegas se refirió al mecanismo de Referendo Revocatorio y aseguró que no debe ser obstaculizado por ser un derecho consagrado en la Constitución nacional. “Todo lo que implique consultar a los ciudadanos es sano para la democracia, por lo tanto no debemos temerle como su se tratara de un golpe”, expresó.
FOTO 1. Villegas: Tarde o temprano, antes o después de una gran confrontación, las coaliciones políticas que hacen vida activa en el país deben dialogar. Gráfica: Cortesía







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