jueves, 14 de julio de 2016

Venezuela se “está apagando” progresivamente

Jesús Seguías: gobierno “jamás podrá superar la crisis” aplicando los mismos paradigmas económicos que la generaron. El especialista en opinión pública comenta que en las agendas de ambos bloques políticos (chavismo y oposición) hay muchas “cuentas por cobrar” que impiden el escenario del entendimiento y la cohabitación. Insiste que la búsqueda de culpables, a estas alturas de la crisis, no contribuye al establecimiento del diálogo. “Ningún factor político, de los que hoy están confrontados por el poder, podrá resolver la crisis sin el concurso y consentimiento de la otra parte”

(Alexander González). En la opinión del presidente de la encuestadora Datincorp, Jesús Seguías, Venezuela atraviesa por una fase crítica constituida por ocho crisis de profundas dimensiones, como lo es la crisis económica, salud, energía, agua potable, seguridad ciudadana, además una crisis ética, crisis institucional, y crisis de liderazgo político. “Venezuela es de hecho un país colapsado y casi paralizado. Es un país que se está apagando progresivamente en todos los sentidos. El desenlace de este cuadro puede ser sencillamente catastrófico de no tomarse decisiones urgentes”, considera el analista. 
A criterio de Seguías, el actual gobierno “jamás podrá superar la crisis” apelando a los mismos paradigmas políticos y económicos que la generaron. “Eso es justamente lo que pretende hacer el presidente Nicolás Maduro ante tan descomunal crisis. El gobierno de Venezuela luce extenuado, perdiendo progresivamente el control de todo, y profundamente descompuesto en el plano ético. Sus iniciativas siempre son abortadas por el burocratismo, la abulia (indiferencia) y la corrupción. El Presidente lo sabe y lo ha reconocido públicamente”.
Sobre los estudios de opinión, el presidente de la encuestadora Datincorp señala que con excepción de las iglesias, todas las instituciones claves de la nación “están en rojo” en el nivel de confianza que transmiten a los venezolanos. “El rechazo al Gobierno Nacional, la Asamblea Nacional, las fuerzas armadas, el Consejo Nacional Electoral, El Tribunal Supremo de Justicia, las fuerzas policiales y los partidos políticos es superior a la aceptación de los ciudadanos”. 
Seguías indica que ni la oposición venezolana ni el gobierno del presidente Nicolás Maduro pueden pulverizarse mutuamente. Insiste que el “todo o nada” y una salida ganar-perder ya no son viables, en esos escenarios todos saldrían perdiendo.
Explica que la oposición, como un todo abstracto, cuenta con el apoyo de la mayoría de los electores venezolanos, tiene el “apoyo irrestricto” de los empresarios privados, de las iglesias, de los estudiantes, y tiene el control mayoritario de la Asamblea Nacional. 
El chavismo, aun cuando “luce desconcertado y con muchas fricciones internas disimuladas en una aparente unidad”, conserva un sólido poder de coacción: cuenta con el apoyo de un partido político de 4 millones de militantes muy organizados y empoderados en lo económico, político, ideológico y militar. Además cuenta con el apoyo de todos los poderes públicos, excepto la Asamblea Nacional, así como un importante control de las fuerzas armadas, de las milicias bolivarianas (“chavistas en armas convertidas en componente militar formal”), de innumerables “Colectivos entrenados militarmente y con un respetable poder de fuego”, y el control de casi todas las gobernaciones, alcaldías, sindicatos, consejos comunales y comunas del país.

Jesús Seguían recalca que el objetivo de superar la crisis no es otro que atraer inversiones mil millonarias para restablecer la producción nacional. Y para que concurran se necesitan al menos estas condiciones: 
  1. Un nuevo marco jurídico consensuado entre los factores políticos en pugna.
  2. Un gobierno que haga respetar ese marco jurídico y que además seduzca a los inversionistas, los valore, los respete, y los considere muy importantes para la transformación del país (tal como lo practicaron los chinos).
  3. Seguridad ciudadana. Éste fenómeno es uno de los que más ahuyenta a las inversiones en Venezuela.
  4. Una absoluta paz social y política en el país, y este objetivo se logra sólo bajo el marco del consenso político y social y jamás bajo el marco de la confrontación. 


Seguías es de la idea que aunque pareciera “muy obvio” que la actual crisis afecta al Gobierno y beneficia a la oposición, dicha tesis es relativa. “Esta crisis, debido a su dimensión, devorará a cualquier gobierno, del signo político que sea, nacido de escenarios de confrontación. A decir verdad, a ningún dirigente destacado de la oposición debiera parecerle muy tentador asumir la Presidencia de la República en medio de esta crisis. De asumirla en términos excluyentes corre el riesgo de ser presidente por breve tiempo y sin posibilidad de hacer nada importante por la reconstrucción del país. El protocolo político que se impone, por lo tanto, es diluir el costo político entre todos los factores de poder del país a través de un gobierno de unidad nacional, que se aboque esencialmente a superar la crisis económica y de seguridad ciudadana para darle estabilidad política y social al país, y hacerlo atractivo para los inversionistas. Ambos saldrán ganando”.
El analista muestra su preocupación por el contexto país y asevera que llegó la hora de las definiciones. Señala que la crisis que hoy conmueve al país está llevando al gobierno y a la oposición a un callejón sin salida, a un escenario de “juego trancado” que está al borde de un desenlace impredecible. “Ya las calles comienzan a incendiarse y ya están apareciendo los primeros venezolanos fallecidos por la confrontación”. 

Seguías: 4 pasos para un desenlace Ganar-Ganar 
  • BAJARSE DEL RING. Lo primero que tienen que ensayar tanto chavistas como opositores es bajarse del ring de combate. Eso no significa que tengan que renunciar a sus postulados políticos e ideológicos. Se trata simplemente de activar un plan marcado por mucho pragmatismo para comenzar a generar escenarios sinérgicos, de mutuo reconocimiento, para el obligado diálogo que implica la solución de la fase crítica. Significa demostrar cuánto valoran y cuánto quieren a Venezuela. 
  • CONVERSACIONES CRUCIALES. Iniciar de inmediato conversaciones cruciales entre chavistas, opositores y los que no pertenecen a ningún bloque político, con micrófonos apagados. Conversaciones cruciales “son cualquier cosa menos transacciones” (Stephen Covey). Se trata de crear un nuevo plano de vínculos políticos y sociales entre los venezolanos basado en la sinergia. No se trata de “mi manera” ni de “su manera” de ver las cosas sino de NUESTRA MANERA. Hay que derrotar la obsoleta e inútil teoría de la confrontación y comenzar a practicar la gobernanza como nuevo paradigma político del siglo XXI. 
  • SIGNIFICADOS COMPARTIDOS. Para darle sentido a las conversaciones cruciales es necesario construir un mapa de significados comunes en 8 o más asuntos clave de la crisis, donde se puede coincidir en puntos y encontrar soluciones consensuales. 
  • UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL. Una vez establecidos los acuerdos básicos, se procede a aplicarlos. Aún cuando el gobierno del presidente Nicolás Maduro puede asumir por completo la ejecución de los cambios que se requieren para superar la crisis, nunca podría ser mejor que conformar un gobierno de unidad nacional para que ambos factores de poder asuman por igual el costo político de las medidas de ajuste económico. Un gobierno de unidad nacional será transitorio. 


0 comentarios:

Publicar un comentario